Alfa Romeo en Villa D’Este
Como parte de los festejos por su primer centenario pisando calles, Alfa Romeo presentó algunas de sus creaciones más representativas, depositándolas para el público sobre el verde césped de Villa d’Erba, o sea el evento que tiene lugar al día siguiente del tradicional concurso de Villa d’Este.
Villa d’Erba es donde se premian los autos, y en donde los sponsors despliegan su poderío, invitando a soñar a los nostálgicos, y haciéndole cosquillas en el bolsillo a quienes se detienen a verlos ya que siempre al lado de una vieja gloria, hay un auto listo para llevar y con las llaves puestas…
En este caso los milaneses (en realidad turineses, ya que en Milán no quedan rastros de la marca) presentaban en sociedad la nueva Giulietta, reemplazante del 147 sobre el que nos expresaremos en otro medio y no aquí, ya que preferimos hablar de clásicos. Y si de ellos hablamos, la sucursal del Museo de Arese presentaba dos de los autos más impactantes(para mi gusto) de la historia del automóvil: el Disco volante, que es la criatura más expresiva e intrigante que jamás haya rodado sobre la Tierra, y el 8C 2900 Coupé carrozado por Touring.
Increíbles aparatos casi “tirados” en el pasto (aquí no va el apelativo césped) parecían perderse entre tantas estrellas desparramadas por el predio. A la gente del marketing de la marca, una observación…. ¿Costaba tanto poner algunos de estos autos sobre una estructura, o un escenario para realzarlos un poquito, y darle un corte más elegante a la cosa?
Remataban el espacio, y siempre desparramados, el 33 stradale (no soy fanático de ese auto, con perdón) un RL, un 1900 Villa d’Este, el glorioso coupé 200 Sportiva escapado del lápiz de Franco Scaglione, junto a un 6C 1750 Zagato, auto muy apreciado por la comunidad alfista argentina. Entre los contemporáneos, junto al 8C spider, el muy limpio, aunque poco realista, concept car de Pininfarina “Duettottanta” presentado en el pasado Salón de Ginebra.
Fue una muy interesante ocasión para poder admirar nuevamente el Disco Volante y la magnífica 8C Touring, auto este al que durante mi estadía en el Centro Stile Alfa Romeo, allá por finales de los noventa, solía ir a “visitar” todos los días antes del almuerzo. Es que el comedor estaba pegado al museo, y era inevitable no darse una vueltita para ver como andaba mi viejo amigo, y de paso respirar en soledad cada trazo, cada curva, cada pliegue, imaginando a esos héroes que de la nada creaban objetos de incombustible belleza, y llenándome los pulmones de historia antes de atacar a la tan temida hoja en blanco, compañera inseparable y férrea tutora de mis sueños de cambiar el mundo en aquellos laboriosos primeros años de profesión.
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Impresionantes máquinas!! Y un relato como nos tiene acostumbrados el joven Hernán, con claro dominio de la verba… y emotivo en lo concerniente al reeencuentro con su “viejo amigo”.
Felicitaciones!
linda nota..lindas fotos… Q autos!!!!
Esas zapatillas me parece haberlas visto con unas medias muy vistosas siguiendo la MM…de los autos sin comentarios.