En cada visita a París surge siempre el mismo paseo, casi obligado: si el día está lindo, una buena caminata por las márgenes del Sena, aprovechando sus verdaderos corredores peatonales al nivel del agua. Los autos, el tránsito y sus ruidos quedan metros más arriba, como si fueran de otra ciudad.
Leer el resto de esta entrada »




