Retrovisiones
Bon Vivant

Luján es la meca

Por Diego Speratti

Misas, tedeums del 25 de Mayo y el final de la restauración de la basílica de Luján son los temas de estricta actualidad. Pero Luján, la basílica y su entorno (con los museos, el paseo del río… o los juegos del Italpark que todavía resisten allí!!!), han sido una de las mecas turísticas a lo largo de más de un siglo, para devotos y otros corderos sin Dios. O con uno diferente.

Revolviendo en el archivo encontré la memoria gráfica de diversas visitas turísticas a Luján en diferentes épocas y con distinta movilidad.

Para empezar, en marzo de 1932, 42 años después del comienzo de las obras y 3 años antes de su definitiva culminación, los señores Enrique Queirolo, Roberto Briguolo, junto a un amigo de estos, visitaron elegantemente ataviados la basílica, distante 70 kilómetros de la capital, a bordo de su phaeton.

Lincoln Zephyr V12 Lujan_Atlantida_Octubre 1937_Argentina

Más curioso aún es que en una serie de anuncios publicados en el año 1937 por Lincoln en la revista Atlántida, promocionando las bondades del flamante Zephyr V12, recomendaban unos cuantos puntos de descanso y recreación en la ciudad de Buenos Aires y también en los alrededores. No podía faltar el paseo a Luján: «La histórica Villa se apresta a celebrar con júbilo el cincuentenario de la Coronación de la Virgen de Luján, Patrona de la Argentina, Uruguay y Paraguay. Aproveche la magnífica oportunidad de los festejos para realizar su viaje en un Lincoln-Zephyr y tendrá de ello un recuerdo memorable y gratísimo», recomendaban desde el texto.

Lujan con Chevrolet 53-febrero1957

Lujan Cabildo-febrero1967

Fue en ese mismo año, 1937, que la familia Wolf, mitad alemana, mitad inglesa, se instalaba en Argentina. 20 años después residían en Martínez, en la Zona Norte del Gran Buenos Aires, y un día de febrero de 1957 pusieron en marcha su Chevrolet 1953 y desandaron una pequeñísima porción del viejo Camino Real del Alto Perú con destino a Luján.

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En la segunda mitad de los años sesenta y a bordo de un Rambler Ambassador (que no aparece en las fotos), Rosa Bozzano de Speratti (mi abuela paterna) también anduvo allí. De estas fotos lo más interesante son las publicidades de los bares de la esquina suroeste de la plaza, la delantal uniformidad de los vendedores de velas y las chucherías que tenían salida en la época…

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Cabe recordar que, ya no tan en plan turístico, el Gran Premio Argentino Histórico tuvo como base de partida en algunas ediciones recientes al bulevar de entrada a la ciudad, con la basílica de escenografía, como sucedió en la edición 2012, 80 años después de aquel paseo en phaeton en blanco y negro.

Fotos: Diego Speratti / Archivo Speratti /Archivo HGO

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