Retrovisiones
Bon Vivant

A rezarle al Pegaso

Por Diego Speratti

Es la más venerada en Colombia y es la patrona de los camioneros (muleros, como se los conoce allí). De la misma manera que sucede con la Difunta Correa o el Gauchito Gil en Argentina, la Virgen del Carmen tiene altares repartidos por todos los rincones de la carretera, a lo ancho y largo de la accidentada geografía cafetera.

Generalmente estos sitios donde hacer un alto en el camino para honrar a la Virgen son pequeños monolitos construidos en cemento, decorados en el territorio aledaño por faros de vehículos. Y es que el ritual indica que cuando las luces de estos se queman, deben ser ofrendadas a la protectora de los caminos en señal de agradecimiento por cuidar de los seres queridos.

En Llanos de Cuiva, en plena comarca lechera del departamento de Antioquia, también se venera a la Virgen del Carmen, aunque los lugareños decidieron salirse del libreto y construir un monumento distinto, diferente al resto.

Los únicos materiales de construcción aquí son herrería y algunos caños para armar el corralito de rejas y la estructura vestida con chapas de zinc que protejen a un camión Pegaso en desuso. Allí dentro viven la mismísima Virgen del Carmen y un típico mulero de la región, caracterizada con cuidadas barba y sombrero, y la ruana (poncho) utilizada en la zona, los dos corporizados en sólidas figuras que, más o menos, intentan respetar cierta escala humana.

En Colombia no existe un Z-102 como el que ahora vive en Argentina (click aquí) pero en cambio si pueden presumir de que hay un Pegaso que es un monumento.

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