Los oportunistas de siempre también tuvieron su momento en el estacionamiento de Autoclásica.
Aquí vemos como el dueño de un torturado Falcon Sprint intenta convencer a la platea de que es el auto que estaban buscando. Optimistas por definición, los vendedores emplazaban sus mercancías en puntos estratégicos y con gran anticipación, estudiando los movimientos de quienes ingresaban, y esperando cosechar llamadas y realizar la ansiada transacción.
Otros, se conformaban con llevar sus autos antiguos a pasear, y sin quererlo, dieron un muy pintoresco marco a las adyacencias de la muestra.





