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Zapatos nuevos: Llantas AC Courrèges

Por Lucas Marándola

Es difícil hablar de la influencia de André Courrèges sin mencionar su breve salto de las boutiques parisinas a las casas de repuestos japonesas. Una belleza o una osadía espantosa, según el gusto del parroquiano. Sus llantas no parecen haber sido diseñadas para gustarle a todo el mundo, sino para satisfacer a alguien que las deseaba mucho. Una actitud bastante coherente con su creador.

Ingeniero civil de formación, piloto de la fuerza aérea francesa durante la Segunda Guerra Mundial y discípulo de un joven Balenciaga, Courrèges fundó su propia casa de alta costura en 1961 junto a su pareja, Coqueline Barrière, musa, compañera y socia creativa, según el momento y las circunstancias.

En 1964 presentó su colección Space Age, un auténtico escándalo frente a los colores y la modestia conservadora que percibía en su época. Se propuso cambiar la manera de vestir de las mujeres y su dosis de insolencia le puede atribuir la popularidad de las minifaldas y aquellas botas go-go blancas que terminaron convirtiéndose en señas de identidad de una época.

Jaqueline a bordo de “Le Bulle”.
Jaqueline a bordo de “La Bulle”.

En 1968 apareció Toute Blanche, también conocida como La Bulle, un pequeño prototipo eléctrico de formas redondeadas cuyo nombre remite a su forma, una burbuja. El proyecto se desarrolló discretamente, a escondidas de André, impulsada por su esposa – Coqueline, marcada por los recuerdos de su padre (quien según cuenta, competía con Bugatti). Recurría a una modesta batería de plomo, similar a los autos infantiles de su época.

Matra-Simca Bagheera Courrèges de 1974
Matra-Simca Bagheera Courrèges de 1974

Unos cuantos años después, la firma se asoció con Matra para lanzar el Bagheera Courrèges. Presentada el 30 de septiembre de 1974, fue una edición limitada teñida íntegramente de blanco (su color favorito) bajo el nombre de Blanc Courrèges Satiné, con tapizados haciendo juego.

Los brazos del limpiaparabrisas estaban teñidos en gris plata y se incluyen los monogramas «AC» (las iniciales de André y Coqueline) destacados en las puertas y el ala delantera. El habitáculo ofrecía un contraste bicolor en un tono beige dorado, mientras que los tres asientos contiguos estaban tapizados en skaï blanco. Las puertas incorporaban bolsillos o bolsos removibles enganchados a los paneles. Se hicieron menos de 400 unidades en total.

Interior del Matra-Simca Bagheera Courrèges de primera generación
Interior del Matra-Simca Bagheera Courrèges de primera generación
Prototipo Matra Simca Rancho
Prototipo Matra Simca Rancho

En 1978, Matra volvió a probar suerte con una variante Courrèges sobre la base del Rancho. La carrocería blanca se combinaba con paragolpes y molduras laterales marrones que imitaban la madera, mientras que el interior adoptaba tapizados de terciopelo blanco. El baúl incluía un pequeño equipo para las excursiones al campo, con termo, caña de pescar y una red de mano épuisette para atrapar bichitos acuáticos y que sus ocupantes no pasaran «ni hambre ni sed» durante sus escapadas a la naturaleza.


Big in Japan

La economía japonesa vivía una etapa de enorme expansión, alimentada, entre otros factores, por la revaluación del yen posterior al Acuerdo del Plaza. La nación se había convertido en un mercado especialmente importante para las marcas europeas de lujo, donde el crecimiento económico y el consumo de productos de alta gama durante aquella década estaba en sumo crecimiento. Podían vender ropa y accesorios, pero también trasladar su identidad a objetos de uso diario mas terrenales a un bajo costo.

Courrèges no se quedó afuera. A través de licencias gestionadas por empresas como Itochu Fashion Systems, su monograma comenzó a aparecer en una cantidad irrisoria de productos japoneses. Y, entre ellos, había repuestos para automóviles.

Las publicidades tampoco eran habituales. Nótese lo difíciles que son de encontrar las llantas en la imagen.

En 1983, la firma francesa se asoció con Yamaco Industries, una empresa metalúrgica de Osaka, para desarrollar una línea de llantas de aleación ligera, exclusivas para el archipiélago en colores pastel. Se ofrecían en distintas variantes identificadas con letras del abecedario y estaban pensadas para vestir pequeños automóviles japoneses, los kei cars – excepcionalmente populares en jóvenes como su primer auto, y por primera vez orientados a mujeres.

“Cuando una clienta viene a mí, debe abandonarse por completo en mis manos. Deja su identidad, por muy famosa que sea, afuera, en las puertas.”
Courrèges

Las AC Courrèges no eran precisamente versátiles. Puestas en cualquier vehículo, probablemente quedarían fuera de lugar. Había que encontrarles el auto adecuado, el color indicado y, sobre todo, el dueño dispuesto a soportar una elección semejante. Pero para su firma, era exactamente lo que los representaba. Los zapatos de Courrèges no estaban hechos para cualquier pie, como sus llantas tampoco estaban hechas para cualquier auto. Había que tener el gusto —y, por qué no, el atrevimiento— de elegirlos.

Daihatsu Mira TR-XX Turbo “Omiya Madonna Racing” con el kit interior completo de AC Courrèges
Daihatsu Mira TR-XX Turbo “Omiya Madonna Racing” con el kit interior completo de AC Courrèges (Kaido Racer)

 

Honda Tact Courrèges … con el Sr. Courrèges sentado encima de ella.

Además de las exóticas llantas —que venían acompañadas por volantes, pomos de palanca de cambios y alfombrillas de la marca—, también se lanzo la pequeña scooter Honda Tact Courrèges, una edición limitada de diez mil unidades.

Santana S-410 Courrèges
Suzuki Santana S-410 Courrèges

En septiembre de 1986 presentó en París el Suzuki Santana S-410 Courrèges, una edición especial fabricada bajo licencia en España. La presentación se realizó durante una velada llamada La Nuit, con la actriz Clio Goldsmith como invitada. Para promocionarlo durante el invierno, una flota de estas 4×4 recorrió las estaciones de esquí europeas conducidos por hótesses e incluso llegaron a bajarse por las escaleras hasta la pista de baile de varias discotecas.

Coqueline, por su parte, siguió experimentando con vehículos eléctricos durante las décadas posteriores. A comienzos de los años 2000 desarrolló prototipos como la nueva Bulle, EXE y Zooop, propuestas de dimensiones reducidas y formas poco convencionales que retomaban aquella idea que había aparecido en 1968.


 

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