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Autoclásica 2014: dos Baufer juntos

Por retrovisiones

Entre los años 68 y 69, los talleres de Baufer realizaron una pequeña serie de TC/SP.

Sin duda el más conocido fue el apodado “Chevún” y que Jorge Cupeiro hiciera debutar a fin del 68 y llevó a la victoria en el inicio de la temporada de SP del 69. Avances vertiginosos y libertades reglamentarias hicieron que ese auto mutara en el “Cheeta” auto con el que se accidentó el Tano Vianini.

Se produjeron tres más: uno para Bordeu con mecánica Chevrolet (y luego Dodge), otra para Galbato con mecánica Ford y el último para Rubén Roux, que nunca llegó a correr y terminó en el TC cuyano.

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Entre las tantas sorpresas que nos brindó Autoclasica 2014, pudimos ver los únicos dos sobrevivientes de esa serie girando juntos en la pista de pruebas dinámicas. El de Bordeu, recuperado en Chile, y el de Roux, recuperado en Mendoza  y actualmente decorado como el “Chevún”.

Una imagen que no se daba desde 1969, nada menos.

Presumiendo destruido el Chevun/Cheeta, ¿aparecerá algún día el de Galbato?

 

8 comentarios

  1. Juancega

    Perdón Don Chuzo. Pero el Chevitrés ¿no lo hizo Paco Martos? En cambio me parece que construían las modificaciones que sobre el Chevitú pensaba Ferreyra Basso…….

  2. Qui-Milano

    No nos olvidemos que Baudena colabora todavía en Reklus (junto con Ferreyra Basso) en la construcción de réplicas y proyectos especiales de altísima calidad

  3. CHUZO

    QUIENES SON:
    LOS CONSTRUCTORES: DANTE Y ALAIN BAUDENA (BAUFER)
    Hacia fines de 1968 Dante y Alain Baudena se habían constituidos en los constructores mas prolíficos del Turismo de Carretera.
    Habían pasado de ser carroceros artesanales a constructores en serie.
    Los Baufer son, en realidad, padre e hijo.
    Y en lugar de llamarse Baufer (Baufer Style es el nombre de la firma) se llaman Baudena.
    Dante Santiago Juan Baudena -francés, 57 años, el padre, es socio de la firma junto con Alain Baudena su hijo también francés de 30 años.
    Ambos son creadores y constructores de coches. «En la Argentina hay tres creadores y los demás copian» dice Dante, alternando su tiempo entre chapas y tubos con minutos robados dedicados a inventos que ha patentado: Una máquina automática para hacer el armazón de paja de las coronas florales; un sistema de capot de movimientos y posiciones múltiples; diseño varios veleros deportivos enFrancia que ganaron regatas en el mediterráneo; diseñó y construyó una pantalla para colocar detrás de los coches y a «arrastrar» aerodinámicamente a los ciclistas en busca de récords de velocidad (Con la pantalla Baufer se llegaron a alcanzar velocidades cercanas a los 180 km/h en bicicleta).
    En Europa diseñó carrocerías que intervinieron en concursos de elegancia en Niza, Cannes y Montecarlo. Allí expuso junto con Ghia, Pininfarina, Bertone, Chapron y los grandes constructores europeos. Realizó carrocerías sport de plástico sobre chasis Simca, Mercedes Benz, Alfa Romeo etc.
    Incursionó en la industria aeronáutica e inventó un sistema de colector de gases y silenciador para motores de avión.
    En Baufer Style, taller de primera línea entre todos los verdaderos estudios donde se construyen los modernos TC se han construido durante 1968 muchos autos.
    Allí con el vertiginoso correr de los meses fueron tomando forma el F-100 encargado por Menditeguy, el Chevy III encargado por Froilán González, diez Falcon Angostados construidos por pedido de Ford y el nuevo auto para los Emiliozzi.
    Hacia fines de 1968 se encontraban terminando la construcción de tres prototipos con motor Chevrolet 250 que se hicieron simultáneamente para Jorge Cupeiro, Rubén Roux y Juan Manuel Bordeu.
    Como así también un prototipo Ford particular para la campaña de Carmelo Galbato en 1969, año en que seguiría ligado a la marca del óvalo, aunque no en el Equipo Oficial.
    También a esa altura del ’68 se encontraban los prototipos con los que el Equipo Oficial Ford pensaba competir en el ’69, aunque éste proyecto se detuvo cuando en octubre Ford contrató los servicios de Pronello, ya que en el contrato, el constructor cordobés exigía que se detuvieran todos los trabajos que para el equipo de carreras de Ford se realizaban diseminados en varios talleres.
    Sin embargo, los Baudena tuvieron en 1968 un año muy prolífico y evolutivo.
    Mucho tuvo que ver con esa evolución el hecho de que la Comisión de Automovilismo Deportivo de Concesionarios Ford, les encargó la construcción de una serie de Falcon «Angostados» para pilotos de la marca. En los Talleres Baudena se hizo mas que un trabajo de carrocería.
    Se construyeron 10 autos que fueron entregados a Carlos Menditeguy, Humberto Dana, Raúl Cottet, Eduardo «Cacho» Matías, Rubén Fulco, Alberto «Mono» Beguerie, Dante Emiliozzi, el uruguayo Carlos Lepro y Carlos Reutemann, quedando el último de la serie sin piloto designado.
    Y fue mucho mas que un trabajo de carrocería porque se trabajó sobre piezas estampadas de fábrica, a las que se modificó antes de comenzar a armar el casco.
    Se trabajó a conciencia y no solo se tuvo en cuenta todo detalle que ayudase a lograr una estructura perfectamente encuadrada sino también aquellos relativos a la terminación del auto.
    Luego de cada corte (para acortar ó angostar el auto) no se procedía a la soldadura autógena sobre la chapa, sino que se trabajaba una pestaña profunda en una de las mitades, para unir las partes mediante soldadura de punto.
    Con esto se lograban tres ventajas al mismo tiempo: mayor fortaleza en la unión, menor tiempo de trabajo y mejor terminación, ya que luego de pasar la piedra apenas sí se efectuaba un leve masillado en la imperceptible franja en que se unían las chapas.
    El trabajo de los Baudena no solo contemplaba la entrega (opcional) con la trompa que, en plástico, imitaba a la del Falcon de serie, sino con otra mucho más aerodinámica.
    Esta última fue utilizada por Ricardo Bonanno a partir de la carrera del Vicente López Automóvil Club y le redituó en la recta del fondo del Autódromo de Buenos Aires un aumento de 150 rpm en el régimen de marcha de su motor, tirando en directa.
    El estudio de perfiles había dado resultado; Los Falcon Angostados fueron una etapa constructiva brillante en el récord del Turismo de Carretera, que nacieron al reparo de las cuatro paredes de la calle Washington al 2500.
    Nadie por aquel entonces, excepto los Baudena, había contribuido con tantas obras a poblar el parque de la categoría TC y SP.

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