Tanta Mille Miglia, Pebble Beach y Autoclásica y no nos hemos detenido aún en otro evento de autos de esos que vale la pena contemplar alguna vez antes de clavar rodilla en tierra.
Los «Art Cars Parade» son desfiles en los que participan automóviles y otros transportes convertidos en obras de arte por obra y gracia de la creatividad de sus delirantes propietarios, de artistas propiamente o de purretes estudiantes de escuela.
El desfile más importante de todos es el que se realiza hace décadas en Houston, Texas, pero en Estados Unidos hay incluso temporadas de «Art Car Parades» y muchísimas ciudades son invadidas por estas extravagancias, que como cualquier obra de arte, generan aprobación y rechazo en partes iguales, pero ante las cuales nadie puede permanecer mudo. Y si no lo crees, un click aquí, y si querés gritar, gritá.
Pero un auto no tiene necesariamente que participar en estos desfiles para ser considerado un «art car», como desde hace años lo demuestra BMW con su serie autos pintados (ya llegaron a 17) por figuras legendarias de la plástica. El BMW M1 de Andy Warhol, el 3.0 CSL «Batmobile» de Alexander Calder y el BMW Serie 3 Grupo 5 de Roy Lichtenstein, son algunos de los más recordados.
Esta otra ¿obra de arte? de las fotos, se la puede encontrar cualquier vacacionante que tenga a la bonita isla caribeña de Curaçao como próxima salida de emergencia. Se encuentra en las afueras del aeropuerto, en un predio que se asemeja a un colegio.
«La habrá hecho un profe de artes con sus alumnos», pensé y encontré allí el argumento para su fealdad. Pero no, luego me contaron que ese lugar era el único loquero de esta isla de las Antillas Holandesas y lo entendí todo; no hace falta consultar estadísticas para saber que nadie saldrá sano y salvo jamás de allí, con ese niveo adefesio decorando el jardín.







Duetto
Interesante trio de compactos nipones. Me hace acordar a los autos expuestos en la ruta del desierto viajando al sur.