Un atento Speratti, escucha ávido los relatos contados por el dueño del NSU Prinz de cuarta generación que se ve de fondo.
Jorge, el dueño, es una máquina imparable de narrar historias. Un volcán en erupción lanzando datos y anécdotas a cada instante. Fue tanto lo que escuchamos que todavía estamos recopilando su interminable relato, intentando reconstruir la seguidilla de eventos, matizando el argumento de fondo que trataba sobre su inquebrantable voluntad de hacerse con el bólido azul. Increíble la buena onda y predisposición no solo suya, sino de todos los miembros del club de Microcoupés.
Por ahora, les paso la foto del bueno de Diego concentrado en un relato, al que no asistí hasta el final. El auto es increíble. Vale la pena esperar unos meses hasta que editemos toda la información. Paciencia…




Mariana
que buena foto de peliculaaa!!! q bueno!!! ahora conozco la cara de «los tres mosqueteros»(con todo respeto)