Los vínculos de Disney con la Argentina siguen estrechándose. Dicen que el mismísimo Walt visitó alguna vez la República de los Niños, en las afueras de La Plata, Buenos Aires, y aquel paseo lo inspiró para luego realizar sus parques temáticos en Estados Unidos.
El muy criollo artista Florencio Molina Campos trabajó también un tiempo para la compañía Disney, en un par de proyectos de animación costumbristas ambientados en las pampas y protagonizados por gauchos.
Y ahora en Córdoba apareció lo que, a priori, parece ser el auto del Pato Donald. Este roadster liliputiense pasó la mayor parte de su existencia en Cruz del Eje. El norte cordobés fue su Patolandia, pero ahora se mudó a Cosquín, donde su actual propietario está dedicado a investigar sus orígenes y su historia, pasos indispensables antes de emprender una meticulosa restauración.
El auto del Pato Donald está construido sobre un chasis de largueros con ejes rígidos, en el caso del delantero con elásticos semi elípticos longitudinales, y atrás con unos resortes actuando como solitario elemento amortiguador. Las campanas del eje trasero son las únicas encargadas de frenar al bólido, que cuenta con un motor Villiers muy primitivo, con un pistón de carrera larga y una transmisión separada del block, vinculada por cadena al plato del eje posterior.
La simpática carrocería es de un tamaño infantil, con las dos plazas justas para acomodar a Donald y Daisy, y parece mantenerse con sus formas originales, aunque muy ornamentada con el paso de los años. Leyendas de la mencionada fábrica inglesa de motores de baja cilindrada Villiers se repiten en una especie de escudo en la trompa y en unos pequeños círculos sobre los faros delanteros, como única identificación. ¿Será un auto construido artesanalmente? La calidad del trabajo hace suponer que este fue un auto producido por lo menos en una pequeña serie.
Mejor que seguir haciendo elucubraciones, es apelar al conocimiento de nuestros visitantes alrededor del mundo, especialmente aquellos fans de las microcupés que nos podrán ayudar a nosotros, a su feliz propietario en esta infatigable búsqueda de la verdad, y al pobre Pato Donald que ya no quiere andar más a pata.

















Javier M
El auto del Pato Donald es el American Bantam.
No tienen relación.
Se me ocurre que el origen de este podría buscarse en España, supieron fabricar cosas de estas allí.
Raul
Gracias cinturonga me ahorraste el comentario. Sugiero que lo manden a Diego a Venezia donde no hay autos, pero seguro va a encontrar un anphicar (oxidado). Hay que reconocer que tiene su merito buscar y encontrar estos «aparatos».
cinturonga
No jodamos, este buen hombre tenia una calesita! Ahora llamo a la reflexion, si de las personas que poseen autos grandes se habla acerca del tamaño pequeño de sus partes, se puede deducir que el propietario de dichos autos sea «motumbo», y tenga por masssscota una foca, la cual saca a pasear en sus «cupes»?
Segunda reflexion inducida por la deduccion. Hace cuando anda por la zona Speratti?.
Un carinho glande.