Retrovisiones
Automobilia

Búsqueda del tesoro

Por Hernán Charalambopoulos

Mercado de Tristán Narvaja, Montevideo. Domingo gélido, y de escasa oferta en cuestiones cachivacheriles. Ya desganado y revolviendo los últimos fajos de fotos a disposición en un triste puesto de vendedores poco optimistas, comencé a ojear la rudimentaria carpeta, y que me encuentro…

¡Foto oficial de prensa del Saab 96, con sello y todo en su parte posterior!

Pregunté el precio, y cualquier cosa que me dijera me hubiera parecido barata, con lo que los cincuenta uruguayos (diez mangos) que me reclamó me parecieron superlógicos. Dejando de lado mi genética pichulera, y reservando mi instinto para otra ocasión, entregué la suma pactada (en realidad impuesta) y me marché feliz con mi fotito del 96 ante la incrédula expresión del triste puestero que poco entendía de mi júbilo ante un retrato en blanco y negro de un auto.

6 comentarios

  1. BMW-Isetta

    Exacto Teté… Lo primero es ocultar la emoción, después preguntar los precios de otras cosas intrascendentes (no se por qué pero creo que todos lo hacemos,como para «adiestrar la sensación de desinterés»), y después ir arrimando el bochín… Yo lo compré junto con otros tres catálogos, porque los libritos «chicos» estaban $5 y los «Grandes» $ 7… Así que me llevé los 4 que tenía y hasta le pedí rebaja para que no sospeche… El tipo re contento con sus 20 pesos, se los mostraba a sus amigos, y yo con mi manual original del Isetta que en aquella época no se podía conseguir por menos de $ 250 como muy barato (ahora cuesta mucho más)… Claro que un «negocio» así es muy infrecuente, la mayoría de las veces dejamos medio sueldo en ese farolito que nos faltaba…
    Saludos, Ernesto M. Parodi.

  2. Tete

    Que dificil es disimular el entusiasmo para que el vendedor no se de cuenta y no suba el precio inmediatamente !!
    PD. La señorira Mariana es una autentica fan de los clasicos o es la hermana/novia de alguien?

  3. Fuoripista

    Para algunos esta historia puede ser mínima, para los que nos gusta encontrar un «tesoro perdido» de algo impreso u objeto coleccionable entendemos tu emoción, como sentí yo un domingo a la tarde en una feria-retro cuando un señor tenía una caja llena de autitos y allí entre todos estaba la Ferrari 500 de Ascari!!!

    (Aclaración: La Ferrari es en escala, antes que Bertschi me pregunte el número de chasis…)

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