Picadita pekinesa
Para apaciguar el stress después de una intensa jornada en la frenética Pekín, nada mejor que meterse en un mercado callejero, y clavarse unos ricos escorpiones con una Tsing Tao bien helada. La verdad es que siempre me hice el valiente a la hora de comer, pero ante la bandeja con Tarántulas, cucarachas, lagartijas y […]
Para apaciguar el stress después de una intensa jornada en la frenética Pekín, nada mejor que meterse en un mercado callejero, y clavarse unos ricos escorpiones con una Tsing Tao bien helada. La verdad es que siempre me hice el valiente a la hora de comer, pero ante la bandeja con Tarántulas, cucarachas, lagartijas y gusanos, me incliné por el escorpión, que era de lo más “normalito” que ofrecía este buen hombre en su puesto.
Ah…Rematamos con un gorrión a las brasas, con cuello, y pico incluido. Muy primitivo.

