Nunca le prestes el Batimóvil a Robin

El lunes pasado partimos junto a mi amigo Joaquín Ciurleo hacia Roque Pérez a participar del desafío del Sport Nacional. Como siempre, cada vez que salgo a la calle con el Lotus Eleven, me gritan “Batman” y “aguante el Batimóvil”. Será por la panza que tengo similar a la de Adam West en sus años […]

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El lunes pasado partimos junto a mi amigo Joaquín Ciurleo hacia Roque Pérez a participar del desafío del Sport Nacional.

Como siempre, cada vez que salgo a la calle con el Lotus Eleven, me gritan “Batman” y “aguante el Batimóvil”. Será por la panza que tengo similar a la de Adam West en sus años de súper héroe o porque con Joaquín teníamos el calzón puesto del lado de afuera del pantalón y no nos dimos cuenta. Pero no, es simplemente porque la mayoría de la gente no tiene ni idea de qué auto se trata, pero negro y con esas curvas es un batimóvil. Tanto rompen con eso, que ni bien se sentó en el asiento del acompañante le dije sos el joven maravilla.

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Fuimos hasta el Autódromo de Roque Pérez en un tándem muy divertido lleno de autos sport nacionales: Monofaros, Lotus Seven e Eleven, Cobras, 550 Spyder, Antiques, Rochas, el Mara y al llegar nos encontramos con algunos otros autos como un Andino, que anda y suena mucho mejor que un Andino (Tengo uno que no anda ni suena todavía), un 356 y algunos otros Lotus y Antiques.

El evento estuvo buenísimo, muy bien organizado, el lugar y autódromo excelentes. El día Peronista (Yo gorila).
Llamaron a una primera serie de ASN para pilotos “tranquilitos”, ahí fui a escuchar la charla del comisario deportivo Sr Marcelo Beruto que fue interrumpida por el Presidente del autódromo que pidió hacer el endurance a ritmo mesurado para evitar accidentes. Mi amigo Joaquín “el joven maravilla” no estaba en la charla.

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Cumplimos con los 45 minutos de la prueba sin sobresaltos. Con alguna falla de carburación mínima, y alguna frenada al límite pero siempre dentro del asfalto, manejaba yo, Batman.

De ahí fuimos a la cantina a degustar unos excelentes sanguiches de tapa de asado, chori y la divertida charla con Charly Stirling Walmsley que conto sus viajes en globo al mejor estilo Jorge Newbery.

Venía la habilidad conductiva y tuve la mala idea de prestarle el Batimóvil a Robin. Podía ver la emoción en los ojos del joven maravilla que nunca se había imaginado tremendo gesto de Batman que siempre lo condenó al ostracismo. Solo atiné a decirle: Robín, anda tranquilo que a los Lotus Seven no hay con que darles. Pero el pibe no quería perder su oportunidad de demostrarle al mundo que podía.

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Por suerte Ramiro dijo, es sin copilotos. Así que me senté en el paredón a ver la performance de mi Lotus en manos de mi amigo. Roberto Landler esperaba con el ojo en el lente de su máquina el momento de la foto sin saber que yo estaba al lado.

Partió el Lotus embaladísimo para la vuelta de reconocimiento y por supuesto se pasó en la primer frenada, en la segunda y en casi toda la vuelta. Cuando lo vi pasar para marcar tiempo, pensé lo peor. Y pasó, entró en tropo, tirando conos y terminando con el motor apagado mirando contramano en la tierra.

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Roberto dijo: este Iacona es un animal, pero yo llorando de risa le dije no soy yo el que está al volante es mi amigo. ¡Lindos amigos tenés!.

Me fui caminado al encuentro de mi amigo y el Lotus pensando Batman tenía razón, por algo no le prestaba el Batimóvil.

     mara rocha

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