«Mi flete era parejero, mis años, de domador, y los caminos, cortitos pa’l trote del corazón. Caminos de mi recuerdo, tierra roja y pedregal, bordea’o de cerros parejos, que se empinan al pasar…», canta el gran Osiris Rodríguez Castillo.
En la ciudad que lo vio crecer, Sarandí del Yí, todavía vive otro flete, uno que todos los días se para a un costado de la plaza Dr Alberto J. Enamorado, siempre pronto en las gateras por si sale un viaje, sea de una o mil leguas.
El domador de este Ford 1942 hecho chatita es el gaucho más seco que habita el departamento de Durazno y probablemente el Uruguay entero. Después de las primeras fotos a su pingo y una sencilla pregunta de acercamiento, su respuesta hizo recular al mismo viento: «Qué motor tiene es un asunto mío. Fotos de cerca, no». El remate empinó más la cuesta: «La cosa está complicada y yo no se quién eres…».
Seguí de largo, mientras Osiris me lo seguía cantando y contando todo en aquella canción: «Hoy, que me duele la vida, cansa’o de tanto changar, balda’o por los redomones, ya no las puedo contar. Y quebra’o por una pena, pregunto a mi soledad. De Corrales a Tranqueras, ¿cuántas leguas quedarán?».








amigopress
jua, jua, jua !!! pagos bravos los de Osiris !!!
Martín.
Pablo Felipe Richetti
A Mascherano se lo presta para recorrer las 19 capitales y encima le paga la nafta…
Qui-Milano
Chúcaro el gaucho…., no?