El Toro de las pampas y los Andes
Las Ferrari 250 SWB, 250 Lusso, 275 GTB/4 y 365 GTB/4 Daytona, los Alfa Romeo 6C 1750 y 1900 Zagato, el MG K3, fueron algunos de nuestros autos favoritos de las 1000 Millas. También el Justicialista V8 y este Torino de TC, los dos defensores de la soberanía automotriz nacional del coleccionista Daniel Van Lierde […]
Las Ferrari 250 SWB, 250 Lusso, 275 GTB/4 y 365 GTB/4 Daytona, los Alfa Romeo 6C 1750 y 1900 Zagato, el MG K3, fueron algunos de nuestros autos favoritos de las 1000 Millas.
También el Justicialista V8 y este Torino de TC, los dos defensores de la soberanía automotriz nacional del coleccionista Daniel Van Lierde presentes en Bariloche.
En los últimos años, Van Lierde ha hecho un valioso rescate de autos emblemáticos «Made in Argentina», entre los que están el Hudson Bestium de Bucci, el Justicialista V8, uno de los Torino de Nürburgring sobrevivientes, algunas Liebre y otros tesoros en vías de definitiva recuperación.
Uno de los últimos hallazgos de su colección es este Torino de TC de Héctor Latuf. Con el este piloto marplatense participó en el Premio Lubricantes Celinoil Balcarce Lobería, 5ª fecha del calendario de TC de la temporada 1968 que se disputó el 28 de abril. Celinoil, vale recordar, era el lubricante de entonces de la Isaura.
El circuito de 342,8 km unía las ciudades de Balcarce y Lobería, ya que la competencia la organizaban en conjunto los Auto Club de estas dos ciudades bonaerenses. Mezclaba tramos de asfalto con caminos de tierra y debían completarse dos vueltas para ver la bandera a cuadros.
Pero esta carrera no será recordada por la participación de Latuf y ni siquiera por la victoria de Carlos Pairetti sobre el Chevrolet Barracuda, si no por la muerte de 8 personas (dos pilotos, entre ellos Jorge Kissling, tres acompañantes y tres espectadores) durante su celebración. Este trágico acontecimiento determinó la suspensión de las carreras de ruta en aquella temporada aunque luego se hizo una excepción con la prueba disputada en la rionegrina Allen.
El Torino 380 W de Latuf fue uno de los 94 autos que vieron la bandera de largada y luego de aquella carrera el auto se mantuvo en el seno familiar, y es por eso que se conserva al día de hoy tal como lo hiciera en su última carrera.
Lamentablemente no tenemos fotos del interior ni de su base mecánica para mostrar, pero todo está allí, los paneles y tapizados son los de él, los relojes conservan su disposición de carrera original, los asientos son de competición de época y en lugar del asiento trasero lleva el tanque de combustible con dos entradas, muy necesarias para los reaprovisionamientos, ya que las competencias podían extenderse a varias centenas de kilómetros, como fue el caso de la competencia Balcarce-Lobería que proponía recorrer 685 km en total (el récord de vuelta fue para Gradassi y su Libre II a 209,6 km/h!!!).
También su aspecto externo se mantiene inalterado, incluidas sus llantas y neumáticos y las publicidades de época y muy locales, ya que a Latuf lo apoyaban la concesionaria IKA Gorki Coccari y la tienda «Los Gallegos», que no detendría nunca su crecimiento y hoy es un céntrico shopping de «La Feliz».
Este maravilloso sobreviviente de una de las mejores épocas del automovilismo nacional tuvo, curiosamente, una tripulación alemana a su mando en estas Mil Millas. Dos jóvenes tedescos se divirtieron muchísimo en él, a juzgar por las sonrisas que inundaban sus caras cada vez que se detenía y por el permanente e inolvidable rugido que emanaba del Tornado, señal inequívoca de que los muchachos pateaban el acelerador con el mismo fervor, aunque duela recordarlo, con el que Andreas Brehme sometió a Goycochea en aquel penal inventado de la final de Italia 90.
Fotos: Miguel Tillous y D.S.




