Allá por el año 1963, aproximadamente, andábamos todos los amigos muy “calientes” con los autos sport. Entiéndase que hablo de los que había acá, alguna que otra Bugatti, Healey-Silverstone, MG TC, algún Porsche 356, etc.
El primer auto que hubo en la barra fue un Lancia Lambda 8a. serie siete asientos de Aldo Conti. Quizás ahora suene como un auto antediluviano pero, por entonces, sólo tenía 37 años de antigüedad. Era tan antiguo como lo es hoy un Peugeot 504.
Un día aparece Enrique Sánchez Ortega y me cuenta que en Libertador e Yrigoyen (El Ancla de Olivos) había un H.R.G.1100 en venta. Yo no tenía idea de qué era eso pero fui convenientemente desasnado por Enrique: «es como un MG TC pero más bajo y más deportivo, medio parecido al SS 100 que tiene Pesce (obviamente Pesce padre), pero no tanto.
Allí fuimos con las bicis a verlo. Era una lágrima, el motor en algún taller (había que pagar el arreglo), sin asientos, ni instrumental, ni capota. Las cuatro ruedas bajas y de medida inexistente (tener en cuenta que cualquier rueda que no fuera 600 x 16» no existía en stock). No se sabía si había faltantes, pero sí se sabía que no tenía ningún papel.
Enrique insistía en aprovechar esa «oportunidad única», pero yo no me animé, me parecía una tarea demasiado complicada y el precio de los restos se iba a llevar todos mis recursos. Además, era un auto sin papeles. Lo que se dice, «arrugué», y el H.R.G se fue.
Años más tarde supe que dormía en Monroe al……. y lo pude espiar a través de una reja. Estaba un poco mejor, al menos estaba armado y pintado de verde. Ya por 1975 Enrique vuelve con la cantinela del H.R.G. Nuevamente lo habían puesto en venta, pero valía lo mismo que un Citroën 0km. Insistí en darle vuelta la cara y esta vez lo compró un conocido coleccionista, por lo que lo dí por perdido para siempre.
Año 2009, Autoclásica, adivinen con lo que me encuentro… Sí, el H.R.G. de mis desvelos, creo que volví a visitarlo unas diez veces hasta que dí con el dueño actual (el hijo de aquel coleccionista), que fue tan gentil como para dejarme sentar en él, ¡sólo 47 años después!
Creo que ese auto, de alguna manera, marcó mis gustos por los autos, ya que de “grande” tuve un Antique durante 6 años como auto único (¿es que hay algo más parecido a un H.R.G.? ) y ahora, que estoy todavía más grande, me estoy haciendo un Lotus Seven.
Los amores juveniles, si son sinceros, duran por siempre, espero que este año lleven el H.R.G. de vuelta a Autoclásica y ¡espero volverlo a «manejar»…!
Juse del Castillo




Santino
Que buena historia Juse! Nesecitamos mas notas como estas.
Y adelante con tu Lotus, o LOT of USed parts, como dicen que puede haberse originado el nombre.
Eirwal
¡Vamos «Lectores de Retrovisiones»! ¡Sigan enviando sus propias «retrovisiones»! ¡Compartan sus historias de amores, concretados o frustrados! Estas viñetas íntimas y románticas constituyen la sal del blog. Espero que tenga razón el informante que cita Raúl Cosulich…
Francisco May
Era hora de que escribas alguna de tus miles de historias de autos Juse!!! Empeza a escribir porque esto parece que se termina….
Lo bueno que escribis tal cual las contas, asi que es como si estuvieras contandomela cuando la leo.
Abrazo grande!!
Tete
Juse, que buena historia !!, se de tu amor por los autos sport y lo cerca que estas de terminar el seven, el auto que estas terminando es tan lotus como cualquiera de los que fabrico Boschi, Bessia o Salerno.
Raul Cosulich
Por notas como esta es que Retrovisiones no puede desaparecer. Tengo noticias de un ifirmante secreto que eso no va a suceder.
Mariana
que lindo re-encuentro después de tanto tiempo… (parece ser que Autoclásica es la versión de «Gente q busca gente, pero de autos, sería algo asi como, «personas que se reencuentran su viejo amor o su primer amor»)
nada más lindo q estas bellezas andantes!!
jose del castillo
Una pequeña aclaración: lo que estoy haciendo es un seven revisado por Pedro Campo. Según mi criterio, un Lotus es un auto fabricado por Lotus Components.
Gracias.
Gonzalo Balaguer
Grande Juse..!!
Ya conocía tu historia, pero es muy lindo leerla en Retrovisiones.
Te mando un abrazo.