Arese que hay lío con el museo Alfa Romeo

Mucho se habló en el último año sobre el futuro de la marca Alfa Romeo y tanto se lo escuchó decir a Sergio Marchionne, director ejecutivo de Fiat Group, que la marca no estaba vendida ni en venta. Durante el 2010 Volkswagen compró a Giorgio Giugiaro su empresa Italdesign, dejándolo con una pequeña participación y […]

Mucho se habló en el último año sobre el futuro de la marca Alfa Romeo y tanto se lo escuchó decir a Sergio Marchionne, director ejecutivo de Fiat Group, que la marca no estaba vendida ni en venta.
Durante el 2010 Volkswagen compró a Giorgio Giugiaro su empresa Italdesign, dejándolo con una pequeña participación y moviéndolo de las tomas de decisiones. Hoy día los capitostes de diseño del grupo VW volvieron a su tierra amada Italia y se instalaron en Turín, justamente, en el predio de Italdesign en busca de la inspiración latina necesaria para diseñar autos con espíritu, total la técnica ya la tienen.

Saltamos a otro tema y pensamos sobre el futuro de Alfa Romeo. Desde las relaciones públicas de la marca hablan sobre planes para los próximos años, la ampliación de la gama y la eterna posible entrada a Estados Unidos de la mano de la red comercial de Chrysler, al mismo tiempo que se niega toda versión sobre su venta a los alemanes.

Pero por otro lado, en Italia circulan fortísimos rumores sobre este tema. Los más arriesgados han tirado la suma concreta que Volkswagen habría pagado por, y leer bien: la marca y el contenido del museo. No fábricas, no tecnología, solamente, y leer bien: la marca y el museo. Algunos dicen que es cuestión de darle tiempo al tiempo, y otros que ya está hecho, que solo hay que esperar a que se anuncie cuando se terminen de cerrar las cuestiones legales.

Para quienes temen por el cierre del museo de Arese, sepan que hace un año ya estuvo cerrado durante varios meses a la espera de novedades sobre su mudanza a una especie de polo tecnológico en el centro de Milán, que nunca sucedió. En ese tiempo los pocos empleados que quedan en el archivo se tomaron el trabajo de guardar cantidades de material fotográfico y documentación en cajas a la espera de la mudancera, que nunca llegó.

Evidentemente las redes sociales y la transmisión de información de estos últimos días fue más efectiva que hace un año cuando la posibilidad que se comenta hoy era un hecho. Dicho de otro modo, hace un año nadie chilló.

Entonces pregunto. ¿A qué se debe el miedo? ¿A que se pierda el legado histórico contenido en el museo o a la pérdida del patrimonio arquitectónico de Arese?
En mi humilde opinión las cátedras de historia de la arquitectura podrían seguir con sus programas intactos si el edificio del museo Alfa Romeo dejase de existir, no así su contenido. Además, en los últimos años, quienes hayan visitado Arese con asiduidad habrán notado el deterioro del resto de los edificios desde el cierre de la fábrica. Recordará Cinturonga su estado de curiosidad cuando fuimos a comer a la cantina de la fábrica, hoy cerrada y abandonada, cuando le dieron un papelito para que lo cambiara por un almuerzo que decía: «Vale un pasto.» Que terminó siendo, sencillamente, un vale por un plato de pasta.

Pasando en limpio varias ideas. ¿Y si el pedido de Alfa Romeo para dar un nuevo destino a su colección y museo en realidad tiene que ver con algo más que una mudanza?

En definitiva, me encantaría ver una coupé Alfa Romeo de altas prestaciones con tracción trasera, una plataforma de alta tecnología y diseño italiano. ¿Quién es el dueño de las acciones de la empresa? A mí, no me importa.

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