Spaghetti Driver
El otro día, mirando por ahí cosas que tengo guardadas en la computadora, apareció una hoja escrita a máquina más de medio siglo atrás, concretamente en 1958. Es la clasificación del IV (?) Circuito Central de Aragua (Venezuela). Nada particular, una carrera condenada al olvido como miles más, pero hay algo curioso. Aparece clasificado en […]
El otro día, mirando por ahí cosas que tengo guardadas en la computadora, apareció una hoja escrita a máquina más de medio siglo atrás, concretamente en 1958. Es la clasificación del IV (?) Circuito Central de Aragua (Venezuela).
Nada particular, una carrera condenada al olvido como miles más, pero hay algo curioso. Aparece clasificado en la cuarta posición del Turismo Especial Clase «B» un tal Carlo Pedersoli (Alfa Romeo). Nada especial, dado que aparece en la décimosexta posición de la general, esta vez con el nombre de Carlos Pedersola, evidentemente un error mecanográfico.
Contrariamente a lo que muchos puedan pensar, este buen hombre no tiene ningún parentesco con el afamado motorista del TC. Era, simplemente un emigrante italiano más, que se desempeñaba como vendedor en una agencia Alfa Romeo. Antes había sido camionero, y en su país natal había sido múltiple campeón de natación.
Evidentemente, este muchacho Pedersoli se dio cuenta de que el automovilismo no era lo suyo, así que cambió de aires, volvió a su país y hacia fines de la década del 60, se dedicó al cine. Se cambió su nombre por el más sonoro de Bud Spencer.
Marcelo Álvarez
