El Torino ZX de Dante
Lectores RETROVISIONES - 14/10/2012Los autos me empezaron a gustar al mismo tiempo que la televisión pasó de transmitir desde las 18 hasta las 24 hs y sólo los canales locales (uno en Resistencia y uno en Corrientes), a tener 24 horas de programación y gran variedad de canales en el cable.
A partir de allí el rito del almuerzo de domingo en familia tuvo las primeras carreras en directo: las del C.A.P. (Campeonato Argentino de Pilotos) y la naciente estrella del TC 2000. ¡Los autos que veía en la calle corrían en mi televisor!
Papá tenía un Renault 12. Por ende me hice hincha del «Flaco» Traverso y su Renault 18. Para mí también había algunas preguntas sin respuesta: ¿por qué no corre con la Fuego y los mata a todos?
En aquel momento vivían todos los grandes del automovilismo argentino: Fangio, Ciani, los Emiliozzi, Gálvez, o sea el TC tradicional. Las otras antiguas categorías como F1 Mecánica Nacional o las de autos de producción nacional como el TN, no tenían tanta presencia en la prensa. Para mediados de los ochenta el TC era casi un zonal que corría mayormente en la provincia de Buenos Aires, de una forma que yo no entendía del todo, largando de 2 en 2.
Cuando consultaban a estos grandes sobre las nuevas categorías sugerían que un verdadero auto de carreras debía tener un motor con muchos cilindros, la cultura norteamericana del auto grande y el motor V8.
A mí me gustan todos los autos. Considero que cada uno tiene algo: los yanquis son lindos y potentes pero hoscos, los ingleses agradables pero insulsos, los franceses están, y los italianos sublimes, sobre todo si tienen 12 cilindros, son rojos y con uno o dos asientos…
Con la influencia de los próceres y mi ascendencia italiana, buscando un auto para mí, me fui decantando por la cupé Torino. Ante todo, un fierro de producción nacional, influencia italiana, y único con pedigree internacional.
Lo considero más cercano, porque la competencia fabricaba autos iguales a los de sus países de origen. En cambio, el Torino estaba hecho sólo para nosotros. Hubiera comprado cualquier modelo, aunque puestos a elegir prefería una TS 72 borravino.
Mis ansias hicieron que cerrara trato por la primera que apareció una vez que tuve algunos ahorros; esta fue una ZX celeste. Para ese entonces hacía acto de presencia en cuanta carrera se corriera a menos de 600 km de Resistencia, y para enterarme del resto coleccionaba toda la bibliografía que conseguía, principalmente revistas nacionales e importadas.
Siempre tuve preferencia por los autos clásicos, sobre todo de los años 60 y 70, al punto que de mediados de los 90 para acá nunca tuve bien claro los modelos que se ofrecían en el mercado argentino. Las únicas Parabrisas que compré fueron las de las pruebas de la Fuego 88 y una con la historia del Falcon.
Ya con el Torino en mis manos, largamente ansiado por más de 15 años, y con la información recopilada de revistas y los consejos de los mecánicos, todo me indicaba que es uno quien debe meter mano y armarse su propio auto. Y se debe desarmar hasta la última tuerca.
En el taller de un amigo, compañero de aventuras motociclísticas, comencé el desarmado para luego llevarlo al chapista. Todo ante la atenta mirada de su padre, un excelente mecánico.
Una vez en el chapista se me aconsejó hacer sólo los detalles que estaban mal, de la cintura para abajo y pintar del mismo color. Pero los caprichos juveniles me llevaron a querer mi Torino totalmente rojo. De ese modo comenzó mi calvario. Cuatro años para hacer la chapa, y de allí vuelta al taller, pero no había lugar, nunca lo hubo.
Mi situación laboral había cambiado y no tenía tiempo para nada, el sueño de armar el auto con las propias manos había terminado. Como en casa no tengo lugar ni garaje, el resultado fue que el Torino fue a parar a un galpón hasta encontrar un mecánico que aceptara armarlo. Esta situación duró tres años, hasta que el mecánico contrató un ayudante que se dedicó sólo a mi auto.
Se terminó de desarmar todo para hacer un armado minucioso, con repuestos nuevos. Tren delantero, frenos, sistema eléctrico, y tres años después al chapista a pintar y armar. Sí, otra vez a armarse de paciencia… Mientras tanto el tapicero podía ir avanzando, así que le conseguí el cuero para los asientos del «toro» y la coupé 1500 de mi papá. Pero se confundió; hizo toda la 1500 (asientos, paneles de puerta, luneta, tablero) con ese cuero y cuando le pedí mis asientos no se animó a contarme el problema y el trabajo lo terminó con cuerina.
Apuraba al tapicero para, con los asientos listos, presionar al chapista. Pero este es de una personalidad inquebrantable, y nada lo apuraba. La barra del club me ofrecía sus servicios para sacárselo. Como tenía miedo de recuperar sólo la mitad, decidí seguir aguantando.
Al cabo de otros tres años me hice del auto, para que otro tapicero (el primero había fallecido…) se encargara de paneles de puerta, alfombras y de terminar el trabajo. Lo dejé y le dí las partes que durante trece años había guardado. En el ínterin, este tapicero cambió de casa y en el traslado me perdió todo.
Esta lucha me sirvió para no equivocarme con otros vehículos que fui teniendo y restaurando: nunca hay que desarmarlos totalmente. Sí repararlos por partes y bien, para que sea una sola vez.
Fueron catorce años de espera para comenzar esta etapa final, de uso. Obviamente, van a surgir los problemas propios de haber estado tanto tiempo parado.
Me queda un sabor amargo al no haber podido disfrutar con el Torino de las carreras, a las que viajábamos con los amigos, el jueves y volvíamos el lunes. Hoy estamos todos casados, con hijos y trabajo. O los encuentros como los 40 años de Nürburgring, que se festejaron en Córdoba. También el hecho de que tengo el auto que quería hace 14 años, con suspensión baja y dura, escape libre, llantas deportivas y sin paragolpes. Muy lindo, pero ahora soy el presidente de un club de autos clásicos “originales”…
Ahora son todas anécdotas. Lo importante es que está listo, pronto para ser disfrutado en familia!!!
Dante Daneri
Categorías: En cada esquinaFecha: 14/10/2012
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Mariana
Toda una vida! Que buena historia, pasando por muchas dificultades, pero las ganas siempre latentes.
Hermosisimo auto el Torino! A disfrutarlo!
gringo viejo
Me gusto mucho la historia y el auto. Siempre me impresiono la capacidad de algunos chapistas, mecanicos y tapiceros para sobrevivir sin cobrar. Ya que imagino, a menos que cobren por adelantado, que la procrastinacion no es negocio. Pero, como dice el tango «20 anios no es nada» y 14 aun menos. El toro quedo hermoso. No le des bola a los chetos puristas. Ademas por ahi te llego en un momento en la vida en que lo podes disfrutar con los hijos.
Gracias por compartir la historia.
GV
gallego chico
Por fin alguien que usa el verbo «procrastinar» como es debido. GV le pertenezco!.
gonzalez bravo
mepa que tu viejo hizo buen negocio con el tapicero jejejeje!! te felicito yo hace años que armo una gtx y es un laburo de locos y de mucha paciencia a disfrutarloooo!!!
gringo viejo
Gallego Chico, le agradezco el cumplido. Aunque use la procrastinacion como sustantivo. El poco respeto de los mecanicos y chapistas que me han tocado tenian por el tiempo (El tiempo mio digamos) me ha hecho muy desconfiado. No voy mas al mecanico. Prefiero el concesionario quien, como paga a sus mecanicos por hora, se preocupa mas por su tiempo (y por extension por el mio) He desarrollado las 10 reglas del buen paranoico para identificar (o prejuzgar!) buenos/malos mecanicos: 1)Piso limpio, 2) Area de almacenamiento de piezas separada y en orden, 3)No autos semi-abandonados acumulando polvo, 4)No pretender especializarse en mas de dos marcas (Leonardo DaVinci ya se murio!) 5)Nadie fumando ni morfando ni tomando mate ni boludeando en el area de trabajo, 6) Presuspuesto y fecha de entrega por escrito, 7) Mirame a los ojos, turro, cuando me decis «y…pasalo a buscar MANIANA», 8,9 y 10)PISO LIMPIO. Como toda regla de buen cubero, funciona solo 80 % del tiempo y cuando falla estas hasta las manos.
Ah, de los 14 a los 21 me pague los vicios y parte de mis estudios trabajando en un taller.
GV
gringo viejo
Olvidaba aclarar que los primeros 2 anios me los pase barriendo, ordenando los repuestos, barriendo, lavando de tanto en tanto el Opel 55 semiabandonado, barriendo y cebando mate.
Gringo resentido