855 días, 855 clásicos
El pueblo de Soca, en Canelones, Uruguay, tiene una de las estaciones de servicio más lindas y mejor conservadas del Río de la Plata, y eso ya es motivo suficiente para, de tanto en tanto, darse una vuelta y ver si la casa está en orden y todo sigue en su lugar. También en Soca […]
El pueblo de Soca, en Canelones, Uruguay, tiene una de las estaciones de servicio más lindas y mejor conservadas del Río de la Plata, y eso ya es motivo suficiente para, de tanto en tanto, darse una vuelta y ver si la casa está en orden y todo sigue en su lugar.
También en Soca se yergue una de las iglesias más vanguardistas y bizarras, hoy convertida en depósito, rodeada por los rosales y frutales de su propietario particular. Y a pocos metros de allí yace en estos días una impactante cupé Studebaker, de los años Loewy.
Junto a la ruta, sobre una alfombra verde y frente a una casa semi abandonada con unos cuantos carteles que invitan a no saltar el alambrado (las disculpas del caso al propietario…), está esta cupé colorada, junto al testimonio manifiesto de su propietario por seguir adelante por caminos que se bifurcan.
Esta vez marcamos al celular anunciado en el parabrisas y el dueño nos dio razón. Contó que lo guardaba en un galpón que tuvo que despejar, que ya no tiene las energías suficientes para restaurarlo y que prefiere dejarlo ir «por una oferta razonable» antes de que se pudra a la intemperie.
También según «su» versión lo compró en el desarmadero del «Sapo» Fleitas (el del avión en la Interbalnearia) hace algunos años, es un modelo 1957, el diseño es de Pininfarina y el motor es el V8 de origen Packard, que no está en este momento en el auto, pero si en un garaje dentro de los límites del mismo pueblo.
Sin embargo todo parece indicar que esta coupé pertenece a la familia Hawk del 1956. Esta fue la última coupé rediseñada por los Estudios Loewy y por su diseñador Robert Bourke, que habían firmado el modelo original, aparecido en el año 1953. Para 1956 se estrenaba entre otros elementos la parrilla rectangular en el centro y dentro de esta familia de cupés se ofrecían cuatro versiones, dos con pilar central y dos cupés con techo tipo hardtop fijo.
Las cupés de entrada de gama traían pilares y eran la Flight Hawk (aunque se construyeron algunas unidades para exportación sin pilares) con motor de seis cilindros y 186 pulgadas, y la Power Hawk con un V8 de 259 pulgadas y 170 HP.
Las hardtop eran la Sky Hawk que montaba el V8 de 289 pulgadas con 210 o 225 caballos, según el carburador utilizado, y la Golden Hawk que utilizaba el enorme V8 de Packard con 352 pulgadas cúbicas y 275 caballos.
Apenas lanzado, el Golden Hawk fue muy criticado por su comportamiento, a cuenta de la «nariz pesada» y la falta de adherencia en el eje posterior, y también por sus polémicas aletas en fibra de vidrio. En cambio, el Sky Hawk resultó ser un modelo mucho más equilibrado en cuanto a su comportamiento y su ornamentación.
Para 1957 el motor Packard ya no estaba en catálogo, ni tampoco versiones sin aletas como la del Studebaker de Soca, por lo tanto, este Sky Hawk 1956, producido originalmente en apenas 3.610 ejemplares, debe haber sido momentáneamente separado del 289 «convencional» de Studebaker.
Las espectaculares coupés de la era Loewy, tan avant-garde en su momento, no pudieron salvar a la marca de su anunciado final en los sesentas, pero está sí está a tiempo de ser salvada por alguna noble alma charrúa. ¡Llame ya!










