Las 300 Millas de la Costa
El espíritu es intangible, invisible, pero sobre todas las cosas es intocable. Intocable no por materia (no la posee) sino más bien por la noble tradición de respetar(se) haciendo todos los años las mismas cosas entre los mismos personajes y en lugares comunes. Esos tan denostados lugares comunes vuelven al ruedo y muestran el lado […]
El espíritu es intangible, invisible, pero sobre todas las cosas es intocable.
Intocable no por materia (no la posee) sino más bien por la noble tradición de respetar(se) haciendo todos los años las mismas cosas entre los mismos personajes y en lugares comunes.
Esos tan denostados lugares comunes vuelven al ruedo y muestran el lado celebrable de una vieja tradición. Después de todo, somos simples y fáciles de entender como el más antiguo de los humanos.
Nuestro clan, nuestros rituales, nuestras danzas y nuestras ofrendas.
El Hombre en su estado más primitivo.
