Las estadísticas de RETROVISIONES indican que el consumo de mate se disparó exponencialmente en la expo y se han levantado voces de comerciantes indignados por el desabastecimiento de yerba en la pituca zona de San Isidro.
Todo tiene una razón: en esta edición de la Autoclásica la presencia charrúa es más fuerte que nunca. El Montevideo Classic Car Club tiene otra vez representación (después de muchos años) con un stand, esta vez con nada menos que cuatro autos y alrededor de ¡70 socios! que cruzaron el charco.
¿Las máquinas? El Lincoln de Miguelito Devoto, el Hudson 1937 convertible, el Lancia Aurelia reseñado en un posteo anterior (click aquí) y un BMW 2002.
¿Los hombres? Fácil identificarlos, todos portadores de la clásica amabilidad charrúa.
Repartidos en el resto de la exhibición de autos encontramos más pasajeros del ferry rioplatense. Un elegante Peugeot 404 coupé by Pininfarina 1968 en el stand del club de la marca francesa, un DKW Junior 1962 en el de la agrupación que reune a los fanáticos de la marca alemana, y un Pontiac Grand Prix 1970 acomodado junto a los muscle cars yanquis, en el boulevard central.
Se viene el partido a todo o nada entre Argentina y Uruguay por las eliminatorias. Pero mientras el fútbol divide (o intentará hacerlo) a los pueblos, los autos clásicos los unen.









