A vos no te va tan mal, Gordini
Las bombas azules con franjas blancas están de regreso. Estimulados por la nueva vida que le dio Fiat a la marca Abarth y el éxito que está teniendo la versión del Fiat 500 tocada por el escorpión, Renault anunció recientemente que el emblema de Gordini volverá a sus catálogos en el próximo calendario. En pocos […]
Las bombas azules con franjas blancas están de regreso. Estimulados por la nueva vida que le dio Fiat a la marca Abarth y el éxito que está teniendo la versión del Fiat 500 tocada por el escorpión, Renault anunció recientemente que el emblema de Gordini volverá a sus catálogos en el próximo calendario.
En pocos meses más nuevas versiones Gordini ampliarán la oferta de Renault entre los pequeños citadinos. El Twingo Gordini será el primero de la nueva familia y se presentará el próximo 25 de noviembre en L’Atelier Renault de los campos elíseos parisinos como parte de la exhibición «Navidad en azul». Su comercialización iniciará en abril del 2010 y unos meses después lo acompañará en la gama Gordini una nueva versión del Clio. También se espera que lo haga más adelante una variante radical del Mégane.
En Argentina, y en el más que hipotético caso de que lleguen por aquí las versiones Gordini, el trabajo de posicionamiento sería más difícil que en el resto del mundo porque aquí se aprovechó ese nombre para bautizar al Dauphine y no a una derivación deportiva de algún modelo establecido.
Pero en el resto del mundo la sola mención del mítico nombre nos trae a la mente los tiempos en que los autos azules eran algunos de los bólidos más divertidos y buscados por la juventud irreverente de la época, especialmente si se trataba del Renault 8, identificable además de la decoración blanquiazul por sus faros dobles en el frente y por las prestaciones garantizadas por su cuatro cilindros ubicado en la parte posterior. Luego también vendría una versión Gordini del Renault 12.
La culpa de todo el «ruido» que armaron estos autos la tuvo el italiano Amédée Gordini. Nacido en 1899, casi al mismo tiempo en que Louis Renault construía su primer automóvil, Gordini se enamoró de los carros y las carreras desde muy joven. Después de trabajar como mecánico de autos de competición durante su juventud, estableció su propia escudería para sus monopostos de Gran Prix (recordar las Simca-Gordini de Fangio y del equipo del ACA) y la por entonces recién nacida F1, antes de vincularse con Renault a mediados de los años cincuenta.
El mencionado Renault 8 fue una de las más exitosas e icónicas realizaciones en conjunto, con resultados como la victoria y cuatro de los primeros cinco puestos en el Rally de Córcega de 1964. En 1966, la aparición de la versión con motor de 1.300 c.c. dio nacimiento a la monomarca Gordini Cup, la madre de todas las monomarcas que siguieron apareciendo luego por los años de los años.
El R8 Gordini enamoró a quienes buscaban diversión al volante por una década completa y fue incluso muy retratado en films franceses de la época. Romy Schneider, Alain Delon y Lino Ventura fueron algunos de sus usuarios en el celuloide.
Gordini vuelve entonces para recuperar el tiempo perdido y, como siempre, a toda velocidad.


