Como informáramos oportunamente, el escultor esperancino Luiggi Sante Lorenzón ha donado un busto tamaño natural esculpido por él mismo con la figura de Eusebio Marcilla. Se instalará cerca del actual monumento erigido por AAV en el lugar donde se produjera el trágico accidente que terminó con la vida del «Caballero del Camino».
Nuestra idea original era inaugurarlo para el 29 de octubre próximo, justamente cuando en homenaje al gesto de Marcilla de resignar su primer puesto en la Buenos Aires-Caracas se detiene para auxiliar a Fangio, se celebra el día nacional de la caballerosidad deportiva.
La obra de arte del escultor está finalizada y lista para instalar, pero ocurre que la Municipalidad de Recreo tiene proyectada una remodelación y parquizado del sitio por lo que habrá que esperar. Es probable que por lo expuesto deba esperarse para su inauguración hasta marzo del próximo año. Existe por ahora la intención de recordar el día de la Caballerosidad Deportiva con un acto donde el escultor haga entrega del busto a las autoridades de Recreo, que lo conservarán en custodia hasta su instalación.
Todavía no se ha fijado con precisión la oportunidad en que se hará, tan pronto como tengamos precisiones las vamos a comunicar, no podemos disponer nosotros de la fecha, que debe acordarse con las autoridades y la comisión de homenaje a Eusebio Marcilla.




repco
EL CABALLERO DEL CAMINO
El gran poeta santafecino Jorge Pedroni, autor de “La gota de agua”, Diez mujeres”, “El pan nuestro” y otros libros de gran exquisitez literaria, le dedicó estos versos que transcribo.
(Poema de Jorge Pedroni)
El caballero del camino,
El de Junín, ha muerto.
Vino a morir a mi provincia,
Atravesó mi pueblo.
Iba tan rápido a su fin,
Que nadie pudo verlo.
La voz de mi saludo
Me la quitó en el viento.
Allí estaban los hombres, las mujeres,
Junto al camino recto;
Los niños en los árboles
Y el avión en el cielo.
Él pasó con su ráfaga a morir,
Con muertas mariposas en el pecho.
La luz de tu sonrisa
Se te apagó sin verlo.
Cuando alzaste los brazos para él,
Ya estaba lejos, lejos.
Te dejó un remolino en el vestido
Y un hoja en tu pelo.
El zumbido perdiose hacia mi río.
Era como un lamento.
Si el río suele amanecer con ángel.
Pensé que el ángel fuera a detenerlo.
No digamos su nombre deshojado.
Su nombre hoy ya no es nuestro.
En el lugar donde dejó la sangre
Sus flores le pone el pueblo,
Amarillas y blancas,
Que duran un momento,
Atadas con hilo de retama;
Todo del mismo suelo.
Marcelo
Merecido homenaje…
Nostalgiuzo
El accidente fatal de Marcilla fue un 14 de marzo de 1953 en la Vta de Santa Fé, una fecha como para tener en cuenta entonces.