Museo del ACU: de vacaciones en Colonia

Colonia es un lugar ideal para escaparse del mundo, de las tapas de los diarios, del estrés del descenso, del movimiento propio de una ciudad siempre al borde del colapso como Buenos Aires… en fin, de todo. Un lugar casi mágico, ideal para olvidarse del auto y descubrir las bondades peatonales en la civilidad uruguaya. […]

Colonia es un lugar ideal para escaparse del mundo, de las tapas de los diarios, del estrés del descenso, del movimiento propio de una ciudad siempre al borde del colapso como Buenos Aires… en fin, de todo. Un lugar casi mágico, ideal para olvidarse del auto y descubrir las bondades peatonales en la civilidad uruguaya.

Con ese fin cruzamos el charco color café con leche, pero el sino de los autos nos persigue. En efecto, sabido es que Colonia representa para los amantes de los autos históricos, una especie de meca soñada en esta parte del continente: un puñado de coleccionistas locales atesora algunos de los mejores autos de la República Oriental y, por sus pintorescas calles –declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco–, es común encontrar gran cantidad de “clásicos” que lejos de la pompa, los museos y las “gomitas” de las competencias, se usan a diario, funcionan como movilidad familiar y forman parte de una encantadora escenografía urbana propia del siglo pasado.

A instancias del Automóvil Club del Uruguay y con el apoyo de entusiastas locales como Jorge Sanguinetti (habitual participante de rallies históricos en ambas orillas del Río de la Plata) más el aporte del connacional “uruguayizado” Diego Speratti, del staff de RETROVISIONES, la ciudad presenta hasta fines de julio y con entrada libre, una muestra de autos históricos donde habitan ejemplares del Museo del ACU y otros facilitados por particulares muy interesantes, sean los visitantes legos o entendidos.

Sobre “LA” avenida y casi enfrente de la plaza principal, en el Centro Unión Cosmopolita de Colonia del Sacramento (un antiguo salón que supo cobijar los más selectos eventos sociales de la ciudad coloniense), se pueden disfrutar autos, motos y bicicletas de distintos años y con disímiles historias. Los números del primer fin de semana sobrepasaron las expectativas: más de 2.000 entusiastas concurrieron, se interesaron y muchos prometieron buenos vehículos a la hora de una posible rotación.

¿Algunos ejemplos?: los guríses empujan a los papis para llevarse la foto al lado de un inmaculado Ford Anglia 1961… el mismo modelo que hizo de las suyas en “Harry Potter y la cámara secreta”; el centro de escena lo domina el Peugeot 202 Darl´ Mat de 1947, carrozado especialmente en aluminio para llevar a las huestes del león algunos de los primeros récords de velocidad post guerra. En el inicio de la recorrida cronológica se destaca también un Hupmobile de 1910, el primer vehículo empadronado en el Departamento de Flores… cuentan los memoriosos que cuando arribó por primera vez al pueblo no dejaron salir de las casa a la mujeres y a los niños por dos días “hasta ver de qué se trataba ese aparato”. Otros autos en envidiable estado son el Alfa Romeo 1900 ganador en el 1957 del Primer Gran Premio Standard de la Argentina, un impoluto MG TF de 1954 o un Maserati Ghibli de 1967, fiel representante de los mejores años de los italianos en materia de diseño y más…

Los amantes de las dos ruedas de parabienes en todo el espectro histórico con una Matchless del ´53  encantadoramente deteriorada y conservada como fue encontrada, la Horex Imperator 400 de 1954 que da la bienvenida y, para emoción de los locales, una Velosolex francesa de finales de los sesenta que popularizó de manera decisiva la movilidad individual en Uruguay y de las cuales se tienen rastros también por estas playas. Y monopostos, y galería de fotos, y motonetas…

Autos, historias… el hechizo invernal de las calles arboladas de Colonia y los impagables atardeceres orientales. ¿Hacen falta más argumentos para cruzar el charco?

La muestra permanece abierta todos los días hasta fines de julio, de 10 a 18 hs, en la Avenida Flores 404, Colonia del Sacramento. Con entrada libre y gratuita.

Claudio Capace

Fotos: Diego Speratti

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