Le bruit et l’odeur
El ruido y el olor. Esa definición nada afortunada eligió el ex-presidente Jacques Chirac para referirse a los inmigrantes que vivían en Francia. En el mundo de los autos no hay nada más lindo que el ruido y olor de las pistas. La espectacular carpa de monopostos de Autoclásica tuvo un broche de oro cuando […]
El ruido y el olor. Esa definición nada afortunada eligió el ex-presidente Jacques Chirac para referirse a los inmigrantes que vivían en Francia.
En el mundo de los autos no hay nada más lindo que el ruido y olor de las pistas. La espectacular carpa de monopostos de Autoclásica tuvo un broche de oro cuando algunos de sus más fervorosos organizadores comandaron una mise-en-scene de una largada de gran prix. Sacaron algunos de los monopostos más actuales allí exhibidos, los organizaron en una ¿perfecta? grilla de partida, pasaron los carteles de los minutos restantes para largar, y a la orden de «Gentleman, start your engines«, los choferes se pusieron de acuerdo para romper la armonía de la tarde sanisidrense. ¡Qué gran manera de hacerlo!
La música de los motores V8, 6, 4 y 2 en línea (el NSU del Crespi de Mini Junior), el aroma y el humo de sus buenas combustiones le puso calor y color a la última tarde de la expo.
Participaron del simulacro el Requejo F1, el Tornado Sprint, el Bravi, el Repco, el Martos de F2, los Crespi de F4 y Mini Junior y la Cisitalia D46, entre otros.




