Londres 1844. Joseph Mallor Turner presenta en sociedad su pintura “Vapor, lluvia y velocidad”. Este romántico inglés inauguraba así una nueva manera de entender la cinética en la pintura de caballete y abría casi sin quererlo una nueva visión sobre el arte y la técnica y sin negarla, nos da la bienvenida a la era industrial tan rechazada en sus contemporáneos.
Es ese espíritu dinámico y esa visión emocionante que moviliza a la gente del C.A.S. (Club de Automóviles Sport) que los embarca en la empresa de juntar la mayor cantidad de Bugatti residentes en la Argentina en la actualidad, que a decir verdad las hay en un número interesante (una docena aproximadamente, sin contar los autos para niños), siendo el mayor parque en Sudamérica, teniendo sobre todo una extensa y muy rica historia que vincula el nombre Bugatti con nuestro país.
La emoción máxima y que colma el espíritu es cuando se abre uno de esos capó curvos; uno se topa con lo que pareciera un motor, pero lo que se ve son un montón de formas geométricas superpuestas, es una escultura cubo-futurista o también la podemos considerar como una obra del modernismo funcional o ingeniería sublimada (técnica como trascendencia del arte), en fin, el límite lo pone uno donde más le guste.
Las Bugatti reunidas fueron siete, y algunas de ellas con una rica historia concerniente a la marca y otras con respecto a nuestro país.
Type 37 G.P. Un auto con una rica historia automóvilistica en carreras a la largo de toda su existencia.
Type 57. Un auto que resume todo el desarrollo realizado por don Ettore para autos de turismo.
Type 44 y Type 38 autos ingresados al país en la época y que son las dos Bugatti con la mayor historia documentada en el país. El chasis es el mismo salido de fábrica en las 2 unidades pero la 44 tiene un motor de tres litros y la 38 de dos.
Type 30. Es un derivado de los autos que corrieran en Estrasburgo en el año 22 y que tenían frenos hidráulicos. Este chasis junto con otros cuatro corrieron en el óvalo Indianápolis, en la nueva categoría para dos litros. Los motores de dos litros (antecedente directo junto a los Type 32 (tank) de los que equiparan a las Type 35 no pasaron su etapa experimental y reventaron) llegando solo una la meta, en noveno lugar.
Type 49. Una carrocería muy típica de la casa y que permanece muy bien conservada. Este auto es un fiel exponente de las exigencias del mercado inglés a la casa de Molsheim. Es la evolución directa del Type 44, y el antecesor del 57.
Type 35 de 1926. Otro ejemplo de auto bien conservado. Motor dos litros sin compresor. Obsérvese los chapones guardapolvo y el pequeño diámetro de las campanas de las Grand Prix de los primeros años.













carralfer
espero estar en otra noche Bugatti
Jim Bean
Muy buena nota, y buenas fotos, siempre es bueno aprender un poco más de arte!
Santino
-Hay que lograr que tu vida sea una obra de arte- decia un gran surrealista de la vanguardia. Eso inevitablemente nos lleva una delgadisima linea de confusion pero igualmente lo funcional no quita lo artistico. Me gusta definir al arte como un idioma universal de aquello que te conmueve, o simplemente una bella patologia.
Fuoripista
Bugatti es sinónimo de arte, es la marca que con sólo nombrarla uno la asocia más hacia lo artístico por sobre la técnica. Obviamente por toda la prosapia que tiene desde el señor Carlo Bugatti.
Muy buena nota Manuel ampliando la que ilustró sobre esa noche mágica del CAS.