La más antigua de las instituciones argentinas que celebran a los vehículos históricos, a los entusiastas, a los coleccionistas y, preferentemente, a los entusiastas coleccionistas de éstos, es el Club de Automóviles Sport.
Creado en 1948, quizá el más grande motor de la fundación del C.A.S fue el de organizar carreras de velocidad para autos deportivos. En la línea de largada de sus carreras en los primeros años se presentaron los más fabulosos autos sport y de Grand Prix que rugieron en suelo patrio. Del Alfa Monza o alguna Bugatti 35 a las Ferrari, Maserati y otras berlinettas y barchettas que llegaban para las temporadas, derraparon y estiraron frenadas en las carreras organizadas por el club que hoy tiene sede en Victoria.
El vecino Club de Autos Clásicos surgió casi 20 años después, en 1965, como respuesta a la necesidad de los coleccionistas de vehículos históricos -que no tenían autos sport o interés en participar en carreras de velocidad-, de agruparse entre semejantes, compartir experiencias y conocimientos, realizar encuentros y disfrutar en buena compañía de sus autos más consentidos, por entonces parte de un hobby incipiente.
El Clásicos no nació de un día para el otro. Hubo antes un proceso, una génesis que puede rastrearse a la creación de dos clubes anteriores. Uno de ellos fue el V.C.C.A., del que formaron parte muchos legendarios socios del Clásicos.
El otro, el Club de Autos de Colección, organizó una reunión inicial en 1962, comandada por Héctor Podestá Landó, posteriormente socio fundador del Club de Autos Clásicos. Podestá fue también el primer director de “Rueda Rudge”, la revista del Club de Autos Clásicos y un fanático coleccionista-usuario de Delage, ya que por años sus vehículos de uso diario alternaban entre los D6 y D8 que había rastreado por diferentes rincones de Argentina.
Fue su hijo Sergio quien años atrás me compartió un recorte de la edición 20 de la revista Parabrisas, editada en Julio de 1962, en cuya sección “Secreteando” se publicó lo siguiente:
“El 21 de abril próximo pasado nos avisaron telefónicamente que el Club de Automóviles de Colección, formado en cierta forma gracias a las columnas de Correo Parabrisas, hacía una reunión en la Plaza Seeber (en Palermo) para que los distintos integrantes, que en su mayoría se conocían por teléfono o carta solamente, pudieran verse las caras… y los autos.
Aparecieron dos Delahaye, un Delage, una Talbot, una Bugatti y un Adler 2500, muy raro y muy bien tenido.
Repetimos la información dada oportunamente en Correo Parabrisas: los interesados, poseedores de un coche de estas características o simplemente interesados en ellos pueden dirigirse al señor Héctor Podestá, Figueroa Alcorta 3422, 3 D, o bien Triunvirato 4602 (51-0037 y 1721)”.
Tiempo después Santiago Sánchez Ortega encontró en el archivo de su viejo estas tres fotos, sacadas en aquel encuentro (probablemente por mi viejo o por Alfredo Bohlmann, el por entonces dueño del Adler) y es aquí la primera vez que se publican texto e imágenes juntas, con la voluntad de recoger más testimonios de los testigos de aquella época acerca de la historia del club, sus miembros y esos fabulosos autos.







Rifle Sanitario
Gracias por la aclaración.
RS
Diogenes de Urquiza
El que se ve aquí es un D8-120 Chapron cabriolet ex Fritz Mandel.
Si los comentarios eran en base al auto que se presentó en Pebble Beach, me parece que es otro D8, no el que estuvo en esta reunión del CAC.
Rifle Sanitario
Me pregunto, mis queridos expertos, si en estas fotos no estamos viendo un auto del que insistentemente se dijo, a mediados de agosto, que era originlmente un auto «cerrado». Para ser cerrado se lo ve bastante abierto.
Humildemente,
RS
Santino
Gran nota! En algun lado tengo una tarjeta que dice algo como «Nos interesa que Ud. y su auto participen de nuestro nuevo Club de Automoviles de Coleccion» y firman Hector Podestá y Nicolas Dellepiane con sus telefonos. Seguramente se la deben haber puesto en el Amilcar que tenia mi viejo en ese momento y que ya frecuentaba esas reuniones en Palermo siendo él aun un semi adolecente.
Alvaro
Estimado Diego,te felicito por la nota y te comento que fuí partícipe y colaborador de las reuniones que se realizaban en Plaza Seeber, comandadas por el «Bebe» Podestá Landó. El era vecino mío, pues yo vivía en el departamento de mis padres, en Figueroa Alcorta al 3500, y a veces me pasaba a buscar en su exquisito Delage by Chapron… Si no me apurás, prometo buscar y mandarte fotos de el sello que usábamos para cobrar las cuotas y la tarjetita impresa que poníamos en los parabrisas de los autos que considerábamos interesantes para que se acercaran al grupo. Un abrazo
BMW-Isetta
Diego, alguna vez deberiamos organizar una jornada de debate titulada : «Qué define a un automóvil como Sport?» Creo que a los cultores de los vehículos históricos se nos hace difícil comprenderlo… y se corre el riesgo de arribar a una discusión bizantina… Saludos, Ernesto M. Parodi.
Lao Iacona
Diego, Tremendas fotos…yo tengo algunas imágenes de reuniones posteriores, que me dieron los hermanos Di Berardino, cuyo padre tenia un taller en Palermo donde se restauraban Bugattis, y del cual tu padre era asiduo concurrente. Héctor Di Berardino recuerda a tu viejo diciendo sobre el motor de la 35 en vueltas: «es el Stradivarius de la mecánica»…Abrazo, Lao.
PD: Los Di Berardino tenian una 40 y una Type 23 por aquel entonces…(notese el no uso del vulgar «Brescia»; especial para Bartolomeo Constantini y CARRALFER).