Retrovisiones
Crónicas

Olha que coisa mais linda

Por Jason Vogel

En el Brasil de los años cincuenta, el Citroën Traction Avant era un paisaje común, pero si era algo mucho más raro de encontrar un 2CV.

Un día, allá por 1960, el joven Roberto Juarez de Meneses decidió cambiar su Vespa por un auto. Encontró un “dos caballos” de segunda mano, a buen precio, y se enamoró del automóvil inmediatamente.

Por ese entonces, Juarez tenía poca experiencia detrás del volante -apenas alguna vueltita con el Citroën 11 de su padre-. Fue por eso que le pidió al vendedor (un empleado brasileño de la compañía de tiendas Sears Roebuck) que le llevara el auto hasta la puerta de su casa, en el barrio de Ipanema.

A partir de allí, Juarez se aventuró a aprender a manejarse en el tránsito carioca sin instructores. Sólo por capricho copió el formato de matrículas parisinas (con el número 571 EN 75), tal como la encontró en una foto de una revista francesa, al tiempo que circulaba con sus patentes de Rio. También elaboró la letra F que identifica al país de donde provenía el Citroën, y la colocó en la tapa del baúl.

Con el 2CV, Juarez marchaba a tomar sol a la playa de Arpoador (sin puertas y con la capota baja), se divertía en él durante las fiestas populares y transportaba a sus amigos. El auto protagonizó muchas aventuras en la zona sur de Río de Janeiro, entre Ipanema y Leblon.

¡Qué maravillosa debe de haber sido la “dolce vita” carioca en los años sesenta! Nuestro protagonista era vecino del poeta Vinicius de Moraes y su hermana no era otra que la “Garota de Ipanema”, la mujer que inspiró la inolvidable canción himno del bossanova, escrita por Vinicius con música de Tom Jobim.

Los trabajos mecánicos en el “citro” se realizaban muy artesanalmente y Juarez desarmaba el auto por sus medios. La carrocería gris fue en algún momento repintada a pincel. Las partes las obtenía con un ciudadano francés que trabajaba en el concesionario «Automóveis Citroën Ltda.», en la calle Bambina del barrio de Botafogo.

A pesar de su potencia más bien escasa, el auto fue incluso utilizado para realizar largos viajes. Como Juarez amaba salir de pesca, solía partir con su amigo Mauro al balneario de Cabo Frío, a 150 kilómetros de Río. A la noche les tocaba dormir debajo del auto y las puertas hacían las veces de paredes.

No sólo eso. Un día llamó a su amigo Sergio “Baby Doll”, recogió un simpático perro callejero llamado Lacerda (como el gobernador local de entonces) y se fueron a pasar los carnavales en la ciudad de Marataízes, en el estado de Espíritu Santo. Necesitaron diez horas para los 400 km de camino -en aquel momento de tierra-.

Ya de regreso, un accidente dañó el chasis, pero el 2CV consiguió llegar igual a Río.

Después de tres o cuatro años con el 2CV, Juarez decidió que ya era tiempo de manejar un nuevo automóvil: un Renault Dauphine fabricado en Brasil. El 2CV fue vendido a un morador del barrio de Santa Teresa, el más bohemio de Río.

Hoy día, Juarez es un economista retirado de 69 años. Tiene un sedán DKW de 1964 y una VW Kombi para salir de camping. Pero sigue soñando con el 2CV, añorando su simpleza y brillantez. El problema es que sigue siendo muy difícil encontrarlos en Brasil…

6 comentarios

  1. Mariana

    «Un día llamó a su amigo Sergio “Baby Doll”, recogió un simpático perro callejero llamado Lacerda y se fueron a pasar los carnavales en la ciudad de Marataízes»

    Momentos inolvidables. Que linda historia.

  2. JUAN CARLOS GARCIA

    Buenas tardes, qué lindas las fotos…Se nota que es anterior al 60 por el detalle de la luneta trasera.Puede ser un auténtico «belga».Esta nota trae a cuento a un bonito libro que «me apropié»(acordarse: hay dos clases de b……, el que presta un libro y el que lo devuelve)Sigo:este libro es de la Editorial Plaza y Janes del año 196l, y se llama » La Vuelta al Mundo en un 2CV «escrito en aquellos años por dos franceses que -con ímpetu- acometieron semejante periplo.Lo recomiendo.Muchas gracias y un cariñoso saludo.

  3. cinturonga

    Buena historia!. Nos quedamos con las ganas de las fotos de la garota.
    Lindo nombre el del perro para ponerle a una amiga.
    Muitos carinhos, Cinturonga.

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