En busca de la verdad
Antes de partir hacia China, el eminente Prof. Cinturonga, me encomendó una misión de carácter anátomo-antropológica que requería tal seriedad y precisión en la ejecución, que por momentos pensé detenidamente si aceptar o no semejante tarea. Solo nuestra inclaudicable y obsesiva búsqueda de la verdad (además de la insistencia del Bartolomeo Constantini), me han llevado a recoger el guante lanzado por […]
Antes de partir hacia China, el eminente Prof. Cinturonga, me encomendó una misión de carácter anátomo-antropológica que requería tal seriedad y precisión en la ejecución, que por momentos pensé detenidamente si aceptar o no semejante tarea.
Solo nuestra inclaudicable y obsesiva búsqueda de la verdad (además de la insistencia del Bartolomeo Constantini), me han llevado a recoger el guante lanzado por el Profesor y aceptar este desafío que consiste en describir fehacientemente la disposición espacial de las partes de la mujer oriental.
Tan serio y puntual tratado, necesita de un exhaustivo estudio de campo, para luego de dilatadas y cansadoras sesiones, llegar a las primeras necesarias conclusiones. Siendo esta fase la más demandante, trabajosa e ingrata, alego mientras tanto como primera prueba, un documento de incalculable valor científico tomado en la puerta de los lavabos del Estadio Olímpico de Beijing.
Note Prof. Cinturonga, la orientación del aparato del caballero, al que la gráfica ilustra como víctima de la gravedad, y su consecuente posición vertical, de Norte a Sur para ser más precisos. En cambio cuando observamos la figura femenina, grande es la sorpresa al ver su zona baja representada en forma horizontal…
¿Será este el primer paso hacia la tan ansiada y esquiva verdad, Profesor?

