Siempre vigente
Cuando un auto genera todo lo que este Maserati Ghibli, la mejor manera de verlo es sin ruedas… La forma pura, sin contacto alguno con la Tierra, y puesta sobre cuatro soportes. Este estado de rico despojo, no hace más que evidenciar lo obvio: es el mejor y más logrado “Granturismo” de la década dorada […]
Cuando un auto genera todo lo que este Maserati Ghibli, la mejor manera de verlo es sin ruedas… La forma pura, sin contacto alguno con la Tierra, y puesta sobre cuatro soportes.
Este estado de rico despojo, no hace más que evidenciar lo obvio: es el mejor y más logrado “Granturismo” de la década dorada del diseño italiano (sin ofender al susceptible público que nos sigue, aclaremos). Limpio, simple y magistralmente proporcionado, todavía hoy resulta un deleite pararse y admirar este objeto que fuera presentado al público hace ya cuarenta y cinco años.
