
Estamos a tiempo de rectificarnos. No fueron nueve las Ferrari presentes en el encuentro del pasado domingo (click aquí), sino diez.
A pesar de la ubicación trasera de su motor, del ensordecedor ruido en la cabina, su ligero peso, ese color «rosso Ferrari» y los logos del «cavallino rampante», que podríamos creer que le limpian el camino de autos «enemigos» cuando se aparece como una saeta en el espejo retrovisor, el famoso proyecto secreto llamado «Bolirrari», «Ferrari Di No» o «Ferrari F600» (continuador de la saga F40, F50 y F60), llegó tan tarde a la foto oficial como Fisichella a la bandera a cuadros en esta temporada en la scuderia.
La F600 honra la historia de la marca y vuelve a visitar territorios olvidados por Ferrari en sus últimos años en materia de diseño, marcando también un cambio de rumbo con lo visto en su más inmediata antecesora, la 599, que podría pasar a llamarse ahora 600-1. Dimensiones compactas y líneas menos barrocas sobresalen en el resultado final. Don Enzo puede volver a descansar en paz.




