Hay marcas que construyen el futuro a partir de su pasado. Esto es más común entre los fabricantes de alta gama, pero poco usual entre los generalistas.
Por eso merece aplauso, medalla y beso la decisión de Renault de mostrar buenos ejemplares que representan su historia en el stand oficial de la marca, junto a uno de los más recientes lanzamientos del rombo, el Koleos.
Seis son los autos antiguos allí exhibidos empezando por el Alpine A110 y el Torino réplica de las 84 horas de Nürburgring, continuando por dos sobrios Monaquatre y acabando la muestra con dos Renault «planchita», algunos de ellos pertenecientes a particulares y otros a la propia empresa.
El único problema es que los autos no estaban acompañados por ningún texto que hable de ellos, pero la marca prometió solucionar esta (des)información mañana sábado.






