Colonia de cachilas
Colonia del Sacramento es otro de las sitios de Sudamérica nombrados como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Y vaya que sobran los motivos: sus calles adoquinadas, sus coloridas casas coloniales, sus murallas de defensa, el faro, las circunstancias históricas que hicieron que estuviera bajo dominio portugués, español e inglés, fueron sólo algunos […]
Colonia del Sacramento es otro de las sitios de Sudamérica nombrados como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.
Y vaya que sobran los motivos: sus calles adoquinadas, sus coloridas casas coloniales, sus murallas de defensa, el faro, las circunstancias históricas que hicieron que estuviera bajo dominio portugués, español e inglés, fueron sólo algunos de los razones por las que se hizo acreedora a esa distinción.
Sin embargo, para muchos de nosotros lo que termina de hacer a Colonia más adictivo que el dulce de leche Conaprole y el chivito a la canadiense, son los autos antiguos, que en forma casual unas veces y adrede otras tantas, descansan en sus calles y construyen la mise en scène soñada de cada uno de los rincones de la ciudad histórica.
Esas cachilas plebeyas reciben una vez al año la visita de nobles clásicos rioplatenses que participan en el rally más antiguo de toda la región, organizado por el Montevideo Classic Car Club.
Esperadísima cita del calendario, el Rally del Río de la Plata celebró este fin de semana su trigésima segunda edición, con la misma receta de siempre; combina la calidez y sencillez de los uruguayos en general y de los socios del club organizador en particular, con holgadas posibilidades de socialización con el resto de participantes, regularidades livianas y divertidas pruebas de habilidad conductiva.
Con alrededor de 80 autos y sus propietarios participando con entusiasmo de las actividades programadas a lo largo de tres días, empezamos aquí a desandar los km de caminos y charlas recorridas en los últimos días. Con ustedes, todo aquello que en esta ocasión mereció algún premio especial por parte de los organizadores.
Delegación más numerosa
El Club de Automóviles Antiguos de Mar del Plata aportó la mayor cantidad de inscriptos (fuera del club anfitrión). Seis autos y sus tripulantes zarparon del puerto «feliz», llegaron a Buenos Aires para embarcar el ferry y desembarcaron en Colonia.
Su presidente, Luis Lemoine, trajo un Fiat X1/9, y el hombre-chivo Renato Reddi se tuvo que aguantar viajar de pasajero en un Ford 1938 para poder acompañar al grupo.
Auto llegado de más lejos
Los mencionados socios del club marplatense fueron los que vinieron de más lejos. Como fueron seis los autos que llegaron de la costa atlántica se nombró ganador de este premio al auto más antiguo entre estos, un Ford 1938 standard perteneciente a Marcos Luchetta y Diego Martínez.
Auto más antiguo
Matrimonio de mil rallies y más amigos, Pedro y Norma Di Guardo se animaron a cruzar el charco en el Ford T 1916. Dieron la vuelta sin ningún problema y pusieron bien en alto el nombre del Club de Autos Clásicos al que representan.
Auto de menor cilindrada
Su propietario es un piloto de avión comercial que se bajó de uno de estos y corrió a buscarlo para marchar de Montevideo a Colonia y llegar a tiempo para la largada. Animador de las pruebas de habilidad conductiva, donde algunos metros recorridos en dos ruedas dejaron sin aliento a los espectadores, este Isetta 300 fue, por lejos, el chiquilín del rally.
Tripulación femenina
La ex modelo argentina Claudia Sánchez es habitué de Colonia y del Rally. Volvió a desempolvar el Ford A Tudor 1928 (“es como un marido, lo acaricias y funciona”, dijo) que guarda en su casa coloniense y se prendió en todas las pruebas a su manera, decontracté. Parte del rally lo completó con otra participante femenina.
Auto del público
Una de las partes esenciales del Rally del Río de la Plata es el Concurso de Elegancia, donde un jurado de notables del Club eligen a los autos más distinguidos y mejor conservados. Como el auto más elegido por el público fue también el más elegido por el jurado, este premio fue finalmente otorgado al segundo auto con más votos, que fue este Jaguar Mk IV del año 1946 llegado de Buenos Aires.
Fotos: Miguel Tillous y D.S.







