Araxá 2014: el paseo
En la mañana de una de las tres jornadas en las que abre sus puertas el encuentro de Araxá algunos de los clásicos exhibidos cobran vida, saltan los corralitos, y se enfilan hacia la salida para iniciar un paseo que lleva a máquinas y propietarios a recorrer los caminos aledaños al Gran Hotel, el downtown […]
En la mañana de una de las tres jornadas en las que abre sus puertas el encuentro de Araxá algunos de los clásicos exhibidos cobran vida, saltan los corralitos, y se enfilan hacia la salida para iniciar un paseo que lleva a máquinas y propietarios a recorrer los caminos aledaños al Gran Hotel, el downtown de Araxá y los yacimientos minerales que concentran la actividad económica en esta ciudad del interior mineiro.
Convidados por José Candido Muricy, prócer del coleccionismo carioca, subimos a su imponente Cadillac convertíible 1941 para acompañar el recorrido, un paseo que podría entenderse como una versión tropicalizada del Tour D´Elegance, también conocido como «17-Mile Run» del concurso de elegancia de Pebble Beach.
Arrancamos con el paseo pero nos detenemos en nuestro chofer; Muricy, con 80 recién cumplidos, es el gran entusiasta brasileño de los Cadillac y LaSalle, y lo mejor es que los usa como nadie en el mundo. Los ha manejado y ha viajado con ellos por el continente y allende los mares. A Araxá llegó en solitario marchando desde Río (están distantes cerca de 900 km), siempre con la capota de su convertible replegada.
Con este y otros modelos de Cadillac-Lasalle se recuerda su participación en diferentes eventos argentinos, entre los que podemos nombrar su viaje Rio de Janeiro-Bariloche por tierra, a bordo de uno de ellos y con un MG Midget a remolque. El pequeño sport inglés se bajó del trailer para participar en las Mil Millas y el convoy se volvió a unir para el regreso, otra vez vía terrestre, a Rio.
Más recientemente, Muricy fue marchando desde Río hasta San Isidro a tiempo para exhibir el Lasalle 1939 con el que viajó y por lo cual se hizo acreedor al premio al participante que llegó rodando de más lejos (alrededor de 2.800 km) en la edición 2011 de Autoclásica. Durante el paseo, José Cándido nos contó de sus intenciones de ir andando una vez más hasta Autoclásica en alguno de sus Cadillac, seguramente para la edición 2015, mientras continúa con el alistamiento de su niño mimado, un V16 que avanza confortablemente hacia el final de su restauración.
El paseo es breve, y muy interrumpido, pero la marcha del V8 continúa absolutamente laxa. Participan de la salida más de 50 autos de todos los exhibidos en el encuentro: sus músculos se ponen en acción y la maravillosa música de sus motores suenan más afinados que nunca desde la poltrona trasera del Cadillac de Muricy.
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