Le Mans 2015: y se hizo la luz

Gracias a las bondades del streaming hay quienes seguimos las recientes 24 Horas de Le Mans sin pestañear, como si estuviéramos al mando de uno de esos centros de monitoreo de seguridad, ahogados en un maremágnum de pantallas. Así no perdimos detalle de las cámaras a bordo que nos ofrecían las páginas de los fabricantes, el […]

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Gracias a las bondades del streaming hay quienes seguimos las recientes 24 Horas de Le Mans sin pestañear, como si estuviéramos al mando de uno de esos centros de monitoreo de seguridad, ahogados en un maremágnum de pantallas.

Así no perdimos detalle de las cámaras a bordo que nos ofrecían las páginas de los fabricantes, el live timing de la página oficial o la cobertura los canales de televisión que seguían la competencia, como Eurosport, que metía muchísima información en los sobreimpresos (punto de ubicación del auto y los rivales en el circuito, cambio, rpm, velocidad, etc) o nos permitía escuchar a ex participantes de la prueba como Olivier Panis o Eric Helary (ganador en 1993) comentando o entrevistando a los protagonistas.

En mi caso, como complemento tuve la dicha de estar ahí a través de los ojos y el corazón de enviados «propios» que seguían y comentaban la prueba ao vivo. Mientras A-tracción subía fotos al facebook de su cruce desde Inglaterra en un Ford Capri «racing» (prometió ampliar en RTV…), Jason Vogel, vía mensajes en exquisito portuñol, me transmitía sus sensaciones: «Estoy en Mans y son las cuatro de la madrugada. El ambiente es de pura sociología automovilística, te encantaría. Imponente; pilas de jóvenes borrachos, otros que duermen entre botellas por el piso, raves, quiosques donde se venden churros rellenos. En resumen: una fiesta de pueblito que tiene como segunda atracción la carrera más larga y cara del mundo. Ahora voy dormir un rato embalado por la música de los motores bajo mi ventana hunaudiereña».

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Al rato, daba explicaciones de porqué le costaba pegar un ojo: «desde mi cuarto los Aston suenan lindo (reconozco cada vez que pasan por aquí). Los Audi, simplemente, no suenan. Son como fantasmas. Nissan hizo un tremendo esquema pero su Cord L29 híbrido (¿o será 11 Légère?) es risible. A ver si se les da a los Porsche V4».

Y se volvía a entusiasmar con todo el ambiente: «hay que venir a verlo con los propios ojos. Por tele, en los libros o en el cine no tenés idea de lo grande y increíble que es, por todos los aspectos humanos y automotrices. Todavía no tuve tiempo de ir al museo, pero sí fui a una expo buenísima sobre los años Ford vs Ferrari. Haré una selección de fotos para Retrovisiones».

Y mientras esas fotos vienen en camino, lo que llegó fue un adelanto muy «vogeliano», un Citroën H que Jason encontró en un rinconcito de la muestra «Ford vs Ferrari en las 24 hs de Le Mans», armada dentro del circuito.

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Este Type H sirvió para promocionar los faros, las bocinas y muchas otras partes que Marchal tenía en catálogo en aquellos años, una vidriera sobre ruedas que era habitual encontrarla alrededor del circuito en las ediciones de las 24 hs coincidentes con aquellas batallas Ford vs Ferrari, ya que el carrocero de Rouen, Le Bastard (¿?), la terminó en el año 1964.

Marchal fue absorbida definitivamente por el Grupo Valeo en 1980, y en algún momento de su vida la H Type fue donada al Automobil Club de L´Ouest, organizador de la carrera y de esta muestra temporal, de la que esperamos que Jason nos siga iluminando con más valioso material.

Fotos: Jason Vogel

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