Retrovisiones
En cada esquina

Lancista

Por Hernán Charalambopoulos

Uno de los autos con los que mejor me llevé, y compañero de aventuras sin igual, fue mi Lancia Fulvia 2C.

Se lo compré a un abuelo que lo tenía desde nuevo, a los pocos días de entrar como diseñador en el Centro Stile Lancia allá por 1998. Era un deleite llegar manejándolo cada mañana al trabajo, y nunca pude separarme de el, hasta que un día, ya viviendo fuera de Italia (unos cinco años después), pasé a visitar a mis ex compañeros.

Cuando llegó el momento de los saludos, no hubo manera de hacerlo arrancar. Entendí perfectamente el mensaje, y lo dejé quedarse en su casa. Mis amigos lo cuidaron usándolo cada tanto, y hace ya unos años decidieron guardarlo, regalàndole entre todos un merecido descanso junto a otros Lancia en el museo de la marca. Nunca quise ir a visitarlo, quizás por miedo a verlo desmejorado con el paso de los años…

En algún momento nos volveremos a encontrar.

15 comentarios

  1. cinturonga

    Estimado cordobes, es una acentuación de la frase…solo piense en un ciego que no quiere oir, o en un sordo que no quiere ver. Igual reconozco que mis rebusques muchas veces los entiendo yo solo.
    gracias por los carinhos.

  2. Carlos Morando

    Estimado Hernan: Fortaleciendo la teoría de Cinturonga le cuento que los viejos camperos seguimos sosteniendo que: La guitarra,El caballo y la mujer no se prestan. Ahora yo agregaría «Anche la Appia».
    Igualmente Ud.sabe que en algún lugar de Baires lo está esperando una ambuLANCIA HPE para despuntar el vicio.
    Saludos

  3. mastergtv

    LINDA HISTORIA,HAY AUTOS CON LOS QUE UNO SE RELACIONA DE TAL MANERA,QUE LAS PERSONAS «NORMALES» NO PUEDEN COMPRENDER.CUANDO ENCONTRAS OTRO «ANORMAL» TE SENTIS MEJOR.
    SALUTI
    OO=V=OO

  4. cinturonga

    Estimado Hernan,
    lo felicito por la maquina, pero…no nos engañemos a esta altura…estamos grandes y la vivimos, señor.
    No hay peor ciego que el que no quiere «oir»: «Mis amigos lo cuidaron usándolo cada tanto, y hace ya unos años decidieron guardarlo». Que gran falacia mi amigo!!! yo le voy a decir como debe haber sido realmente la situación. Los amigos del Sr. en cuestión, jóvenes ellos y de union civil sin ataduras de golpe se encontraron con una maquina en su garage a la que nadie reclamaría!! la cual utilizaron para sus salidas notturnas y al grito de «al casino, al casinoooo que lo giovani quieren…comer!» con música de Irene Grandi «Per Fare L’amore» a tutto trapo.
    Para los melomanos les dejo aquí un link del gran hit.
    http://video.libero.it/app/play?id=d3ccb37b7746b99c162e221b06e6dc17

  5. Fuoripista

    Una dulce historia con cierta melancolía final… pero bueno estará con sus hermanos mostrando la historia de la marca. Si hubiera venido por estos pagos seguramente hoy sería «Socio fundador» del CCCP!!

  6. DBU

    Gracias Hernán por compartir esta historia con nosotros. Me imagino el agrado de sentir el rugido del V4 -aunque fuere Lancia y no Saab-. Yo rescaté un Appia S3 que espero algún día pueda volver a caminar. Saludos!

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