Recuerdo de Colombia

¡Qué mejor que ir hasta Colombia para comprar una rueda Rudge! Hay veces que esta droga o enfermedad que son los autos clásicos llevan a hacer cosas que cuando uno toma conciencia de lo realizado da para preocuparse. Estas vacaciones, por ejemplo, fui a recorrer el interior de este pintoresco país. Una tarde, caminando por […]

¡Qué mejor que ir hasta Colombia para comprar una rueda Rudge! Hay veces que esta droga o enfermedad que son los autos clásicos llevan a hacer cosas que cuando uno toma conciencia de lo realizado da para preocuparse.

Estas vacaciones, por ejemplo, fui a recorrer el interior de este pintoresco país. Una tarde, caminando por Villa de Leyva (pueblito muy recomendable), encontré a un viejito que vendía porquerías viejas. Escarbando un poco entre la “mugre” di con una rueda de rayos; resultó ser una Rudge rodado 15. Cuando el anciano me dijo el precio, se me vino a la cabeza la vieja frase de mi padre: “objetos inservibles a precios irresistibles”. Nunca mejor aplicada… aunque la rueda no es un objeto inservible.

El aro estaba destruido, pero el centro estaba impecable. Además es el mismo que tienen las ruedas de mi Lotus Eleven. La cosa cerró perfecta cuando el viejito me contó la historia de la rueda.

Parece ser que perteneció a un tipo de la zona (del departamento colombiano) de Santander, que en la década del 50 se dedicaba a importar autos de abolengo desde Cuba (¿serían para los primerizos narco millonarios?). Seguramente debe haber pertenecido a un MG y me encantó el recorrido que esta ruedita estaba realizando a lo largo de su vida: Abingdon-La Habana-Villa de Leyva-Buenos Aires.

Para la tranquilidad de los lectores, ya que esto ocurrió el día 3 del viaje, inmediatamente después de comprada la rueda di con un taller de motos, y por unos humildes pesos colombianos me cortaron todos los rayos, dejando el centro limpito, al que tuve que cargar en mi mochila el resto del viaje…

Volviendo a reflexionar sobre esta patología me acordé que “sarna con gusto no pica”, sobre todo ahora cuando imagino esa rueda viajera cumpliendo con dignidad la tarea como el auxilio que nunca existió en el Lotus.

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