Antes, en los buenos tiempos (para los nostálgicos del todo tiempo pasado fue mejor), la costumbre era salir de vacaciones el 15 de diciembre y regresar con la primera helada.
Hoy todo es más corto, pero a no equivocarse; aunque hoy se trabaja igual o menos que antes, se sale disparado hacia la costa, todos juntos y en dulce montón, y cuando la fauna local autóctona de los balnearios se empieza a acostumbrar a la insoportable presencia de la masa de excitados turistas, éstos desaparecen de la misma forma misteriosa en que llegaron: otra vez todos juntos y al mismo tiempo.
Una vez en sus respectivas moradas, son los mismos que ya están pensando en el viaje a Miami en Semana Santa, pero esta vez no para descansar si no para comprar y comunicar a parientes y amigos que están en Miami. Luego de poner al rojo vivo las tarjetas de crédito y debito se zambullen en el interior del pobre Boeing que los soporta excediendo todos los límites de cargas permitidos con bolsa, bolsos y todo tipo de cosas en las manos.
Ya en el avión, las mentes inquietas están pensando en reservar una semanita de ski en la cordillera. Luego antes de fin de año toca Salta, Península de Valdez o Europa, en dos semanas para recorrer quince capitales. Así llegan a fin de año nuevamente agotados de tanto vacacionar.
Mi caso está en las antípodas y por eso en las vacaciones pude encontrarme con este Land Rover no una, sino dos veces.
Hace un tiempo que tengo en casa un Land Rover Serie 1 del 51. Luego de haber asistido a la escuela en uno del 60 compartiendo la zona de carga con tarros de leche, me sigue manteniendo conectado con mi pasado.
Llegando a una playa un tanto lejana (porque tiene las mejores olas, Tío) me encontré con este ejemplar que es cosa seria. Tiene una muy buena restauración y fue tal mi impulso de fotografiar todos los detalles en el primer encuentro que olvidé sacar alguna foto de cuerpo entero.
En este punto salieron a auxiliarme las vacaciones largas. Dos semanas después me lo encontré en un cruce de caminos, le cerré el paso y conversé con el conductor. El consuegro del propietario estaba perdido como perro en cancha de bochas y no tenía idea de cómo prender las luces para circular de forma reglamentaria.
Mi ayuda solidaria me franqueó el camino a la historia del ex rural Landy convertido en transporte de nietos a la playa. El propietario paso muchos años en el empeño de restaurarlo. De tres hizo uno y con suministros varios de importación llego a terminar este ejemplar inmaculado que además, cosa rara tiene calefacción.
Se siente una real simpatía por el desconocido propietario que además de tenerlo en uso se lo presta a su alegre consuegro, que recién ahora sabe como prender las luces…















Javier M
Excelente trabajo con el L.R.!!!
Felicitaciones a su dueño.
Es un 86,52-53 al 58-59, a mi gusto el más clásico.
Hay varios tipos de calefactores, este no lo tenía conocido.
Tiene el regulador de velocidad, alguna vez debe haber tenido algún aditamento como el malacate delantero o la toma de fuerza atrás. La chapa remachada junto a la placa de lubricación (esta va delante entre el radiador y la parrilla) es el agujero en el cortafuego para la dirección a la derecha.
Divino!
GUARD RAIL
Aguante el Landie !! Muy buen ejemplar, con buenos detalles. El Series I tiene muchísimos fanas en UK, especialmente por su origen/uso Rural, y con el toque de Winston, es todo un símbolo.
Ayrton
Este verano en La Pedrera, Rocha, experimenté lo que se podría llamar un PARAÍSO de Series I, II y III.
Do you know what i mean, guys?
christian
estos los importaba horacio torrendell que ademas venian cortados y en uruguay les hacian la parte trasera y creo que las puertas tambien en metal
Jorge Sanguinetti
Las primeras fotos en San Francisco Corralito. Las segundas en la 10 si.
Gonzalo
Muy linda. En la 10, cerca de playa verde, no?
Qui-Milano
un 80′ que es la perfecciòn !!!
a-tracción
Queda mejor un Landie en Uruguay que en las húmedas tierras de donde nació.