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Los elefantes en la cristalería de Montecarlo

Por Lectores RETROVISIONES

 

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Impecables como siempre las líneas de don Qui-Milano en su nota “Vernasca Silver Flag 2015: los elefantes en la cristalería”. Apenas terminé de leerla me puse nostálgico y comencé a escribir. Primero, porque mi apellido remite a esa pequeña pero hermosa zona de Piacenza; y segundo, porque habla de una marca y de un modelo muy caro a mis afectos. En pocas palabras: Don Qui, me la dejó picando.

Coincido con eso de que ir a pelear con semejantes transatlánticos americanos en terreno europeo podría haber dejado más que expuestas sus falencias y, lo que es peor, ponerlos en ridículo. Sin embargo, la historia cuenta otra cosa. Repasemos: en 1963, Jack Sears fue campeón del BTCC a bordo de un monstruoso Galaxie de 7 litros de cilindrada; en 1965 la corona fue para Roy Pierpoint y su Mustang, mientras que en 1967 el torneo quedó en manos del Falcon Sprint de Frank Gardner. Y si hablamos de los circuitos por donde transitaba -y transita- el BTCC, veremos que no son nada sencillos. No imagino lo que debe ser abordar Paddock Bend en Brands Hatch con un Galaxie de más de 5 metros y con piso húmedo, ya que si hay algo que caracteriza a las pistas británicas son sus dibujos intrínsecos y sus desniveles, casi siempre acompañados por el mal tiempo. No obstante, los productos de Don Henry tuvieron un rendimiento muy bueno frente a la armada europea.

Pero además de animarse al asfalto, hubo lugar también para incursionar dentro de un ámbito poco apto para un “muscle car”: el rally. ¿La razón? Al empezar los años 60, Ford había puesto en marcha su famoso programa de competición “Total Performance”, con el cual pretendía ubicar a la marca en lo más alto de la disciplina deportiva mundial. Nació así el GT40 para las carreras de endurance y, en el terreno del rally, buscaron una alternativa poco ortodoxa pero con una performance nada deshonrosa, máxime si tenemos en cuenta los rivales contra los que compitió y los terrenos por donde corrió.

 

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En 1963, Ford inscribió dos Falcon Futura coupé para correr el ya mítico Montecarlo. Estaban equipados con el legendario V8 small block 289”, caja de 4 velocidades, suspensión del tipo heavy-duty y entregaban la nada despreciable tropilla de casi 280 hp a sus ruedas traseras, aunque resulta difícil imaginar cómo hacían para poner la potencia sobre los pisos nevados con el tosco sistema de eje rígido y ballestas. Sus pilotos tuvieron suerte dispar: Bo Ljungfeldt terminó 43º, pero su compañero Peter Jopp llegó 34º y ganó su clase (más de 3000 cc) aunque -hay que aclararlo- había pocos rivales en su categoría. No obstante, los seis tramos especiales de velocidad quedaron en poder de los Falcon… Uno de estos autos luego fue importado al país por Ford Motor Argentina para que Charlie Menditeguy lo corriese en el GP local de 1964. ¿Qué pasó después con ese Falcon? Es un misterio.

Para 1964, y luego de haber participado en diversos rallies menores, Ford decidió inscribir ocho unidades Falcon para intentar ganar Montecarlo. Las carrocerías correspondían al nuevo modelo lanzado en USA -acá nunca llegaría-, con líneas más angulosas y con más caballos debajo del capot. Preparados por Holman-Moody, montaban el mismo V8 aunque con 305 hp, con un diferencial de deslizamiento limitado de 9” tomado del Galaxie, discos de frenos de Thunderbird con pinzas de Lincoln, llantas de 15” y algunos paneles de fibra de vidrio para quitar peso. A los pilotos de 1963 se les sumó -entre otros- la participación del legendario Graham Hill.

 

Falcon-3

Montecarlo ´64 fue, sin dudas, el punto más alto del Falcon en el rally mundial. Los ocho autos llegaron a la meta final y Bo Ljungfeldt fue el héroe de la marca gracias al primer puesto obtenido dentro de su categoría y a tres perlitas más: ganó cuatro etapas generales, se quedó con el segundo puesto de la clasificación final y se dio el lujo de marcar el registro más veloz en la especial disputada en el circuito de Mónaco, por delante de autos más livianos y ágiles como el Mini Cooper, el Saab 96, el Volvo PV 544 y el Alpine-Renault A108, entre otros. Luego de esto, la FIA cambió la reglamentación respecto de las homologaciones de algunos elementos del kit de alta performance de estos elefantes, y con ello Ford perdió el interés.

Nunca ganó el Rally de Montecarlo ni ninguna otra prueba del mundial. Pero a más de uno le hizo pegar flor de susto.

Adrián Vernazza.-

14 comentarios

  1. Franco Alvigini

    Excelente nota, pero según tengo entendido del 1963 al ‘64 el V8 ya no era el mismo, mientras la unidad del ‘63 que corrió en Montecarlo equipaba el 260cui, ya el renovado Falcon Sprint “Square Body” entre sus guardabarros escondía un un V8 de 289 pulgadas cubicas.

    Como dato de color, de manera extra oficial algunas unidades del Falcon 64/65 norteamericano pisaron suelo argentino, según tengo entendido un par, una de esas es mia.

  2. Marito

    Qui – Milano: Andrea Vianini tenía como Ud. dice un BT 15 F3, con el que había participado en la TI, ese auto se vende por intermedio de Stuart, piloto de F 3., a europa, pero previamente se hace un replica del mismo para correr en MNA, con un falcon seis cilindros, no tengo certeza sobre la campaña de este auto pero en las pruebas previas no habia dado resultado. Con el precio de la venta del BT 15, Vianini trajo al pais un F 1 intercontinental» (sic fuente) para mi un Tasman, que era de Dan Gurney, con suspensiones «actualizadas», y con una pequeña rotura en la trompa el auto se utiliza, pero luego su dueño se dedica al TC en forma absorvente. En la Limitada Santafesina había un chasis Brabham pero yo creo que era la replica, no se…, hay una nota al respecto y una pequeña foto. En el sitio web de MNA F 1, esta el «F 1» pintado de amarillo con una rotura en la trompa, lo habran reexportado.?, o ya no existirá mas, desconozco, se que todavía lo buscan.

  3. Adrian Vernazza

    De nada don Qui, gracias a usted por las fotos. Había leído la nota de Windsor, lo de Clark no hizo sino afirmar sus innatas condiciones conductivas. Sin dudas, un excelente documento de un automovilismo totalmente distinto al actual.
    En breve, más historias de paquidermos.

    PD: ¿Qué pasa que en todas las notas aparece alguna mención a la «lasagna» alemana?…

  4. Qui-Milano

    Marito: cuente, cuente nomas … No será el BT15 de la temporada del 66 que uso Vianini y después fue a parar en Inglaterra ?? Era un F3/2….
    Interesante si es un F. Tasman…. Cuente, cuente…..

  5. Marito

    Hector es como Ud. dice el objetivo original del Torino era el Rally de Montecarlo, un Torino estuvo allí a comienzos de 1968 para ensayar en esos caminos conducido por Héctor Luis Gradassi, el piloto Lucien Bianch, abuelo del accidentado Jules Bianchi, creo que fue el que aconsejo la 84 horas, la historia es un poco más larga pero por ahí anda. En retrovisiones hay material al respecto.
    Qui, me hizo perder mitad de mañana de trabajo, con el sitio que público y si algún día da el tema le cuento la historia de un Formula Tasmania que esta o estuvo en la Argentina, se que algunos todavía lo buscan (dicen que esta), fue importado por Andrea Vianini para la MNAF1.

  6. hector daniel

    Hablando de elefantes en Monte Carlo tengo entendido que antes de ir a las 84 Hs se ensayó allí un noble y autóctono Torino 380W estando a cargo de los mismos Gradassi y el propio Oreste, pero como se las vieron fieras en esos caminos y climas se desistió de participar y no recuerdo bien quién famoso allí mismo los orientó hacia Nurburgring.

  7. morgan.

    aguante el ovalo papá!!!! que lastima que después vinieron los Chivos y no pararon de ganar campeonatos!!!!
    AAAhhhhh, no? Me avisan por cucaracha que GM, TU NO HAS GANADO NADA!!

  8. Penetrit

    El tipo andaba mas rápido que los autos. Me encantó el GN Spider 1923 del segundo link, que rápido se mueve. El volante es mas grande que torpedo!
    Atte,
    Güilbeis

  9. Hugo Semperena

    Justo días atrás en el Salón del Automóvil hablábamos sobre el Falcon que corrió Menditeguy con un socio del Clásicos, gran conocedor del TC de los 60. Ante la pregunta sobre qué había sido del auto, nos respondió muy seguro que el auto una vez que corrió el GP (y abandonó en la primera etapa) el auto regresó a su país de origen, ya que había venido solo para correr esa carrera. Efectivamente el auto había sido acondicionado en los Talleres El Inca (que preparaba el TC de Charly) para ese GP del 64.

  10. Alejandro Marino

    “La máquina pertenece a Ford Motor Argentina S. A. y está en nuestro país desde hace varios meses (…) corrió el Rally de Montecarlo de 1963 y las XII Horas de Marlboro, en los Estados Unidos. Está muy ‘carrereado’ pero se pone a nuevo en los talleres El Inca. (…)”, informaba El Gráfico Nº 2349, del 14.10.64.

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