¡El ángel volador vive!
Diego Speratti - 13/05/2010La carretera de Buenos Aires a Villa Mercedes puede estar plagada de sorpresas.
A mitad de camino, programamos con Tillous una breve parada en Rufino, Santa Fe, para tomarnos un café con Aldo Sáenz, un entusiasta local de las cupecitas de TC que participa asiduamente con su Chevrolet en el Gran Premio del ACA.
Aldo interrumpió la religiosa siesta rufinense para recibirnos. E hizo que otros también la postergaran. Mientras las calles céntricas ya eran un páramo, en un minuto coordinó la visita al galpón de otro amigo teceísta, Néstor Audisio, quien armó también una cupé Chevrolet que pocos conocen, o conocían…
Allí nos enteraríamos que son unas diez las recreaciones de cupecitas históricas que pululan por Rufino, herencia incombustible de los tiempos en que todo el pueblo apoyaba con sangre, sudor y lágrimas a algunos de los pilotos que peleaban la punta en la popular categoría de automovilismo argentino, tiempos dichosos en que la ciudad también recibía a una de las fechas del calendario, la “Vuelta de Rufino”.
Néstor es uno de los “tocados” por aquellos años mágicos del TC en la zona, en su juventud. Cuando era adolescente lo suyo no era el estudio. Si abandonaba las clases, no le quedaba otra que trabajar, aunque tampoco le gustaban las labores de campo a las que lo inducía su padre.
Los autos sí lo apasionaban, así que se metió a trabajar con ellos y fue actor y testigo de la época dorada de los pilotos que salían como hongos de la punta de la bota santafesina, y también de los pueblos vecinos del sur cordobés y el norte bonaerense.
Trabajó a la par o tuvo relación con Ángel Rosel Meunier, con José Morán (ambos de Rufino), Norberto Polinori (de Villa Cañás), con Marcos Ciani (de Venado Tuerto, primo de Meunier), o con Atilio Larrea, socio de Ciani y otro de los arriesgados pilotos de la época que como Meunier y Polinori murieron en cumplimiento del deber, en las locas carreras de TC de la época, en ruta (y tierra) abierta.
Néstor es una “Biblia” del TC, todo lo recuerda y comparte, un tipo con el que es pecado no sentarse por horas y días en una mesa a escuchar sus historias de tiempos que ya no volverán.
La mecánica es su vida y su elemento. Un día consiguió un casco de Chevrolet 1937 y un chasis de los que hacía Meunier en Rufino para muchos pilotos de la categoría y lentamente comenzó a armar este auto, que no es una réplica exacta del que corriera el volante rufinense pero si un tributo con demasiados guiños al auto con el que Meunier ganó sus dos carreras en TC, las Vueltas de Necochea y de Santa Fe de 1962.
Meunier lo cambiaría luego por un Dodge con motor Valiant, el auto en el que perdiera la vida en los alrededores de General Fotheringam en 1965, disputando la Segunda Semana de la Velocidad cordobesa.
La cupecita de Néstor tiene algunas licencias como las llantas que no son en medida 16” ni de época y están vestidas por neumáticos radiales, una jaula completa en el interior, asientos más actuales, otro volante, luces adicionales más modernas, barreros extras en la parte inferior que no tenía el auto de Meunier, pero sí el color celeste que identificó a su cupé, los refuerzos con remaches en toda la extensión característico de los chasis Meunier, y un block seis cilindros flamante y picantito que Néstor aun no ha ablandado, a pesar de que el auto fue completado hace tres años.
Angel Sáenz le insiste a diario a Néstor para que por fin saque la tremendamente prolija cupecita a la ruta y se anote en el Gran Premio, y en esas andan, en el tire y afloje que esperamos termine con las fotos de esta cupé recorriendo caminos patagónicos publicadas en RETROVISIONES, a fines de septiembre.
Para conocer más acerca de la historia de Angel Rosel Meunier se puede leer esta nota del sitio Coche Argentino. Y sobre el monolito que lo recuerda en el lugar del accidente, click aquí.
Categorías: En cada esquinaFecha: 13/05/2010
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Fuoripista
Épocas gloriosas del TC, Meunier un velocista nato y con sus chasis provocó un cambio en esas cupecitas. Lindo Rufino!! Y que haya tantos apasionados que mantienen ese espíritu recreando las cupés.
Buena nota y fotos, felicitaciones a Diego y Miguel!!
Marcelo
Muy interesante, pero me gustaría ver alguna de las que se conservan originales de aquella época, como la de Farabollini o la de Charly Menditeguy.
Alfa Man
Muy buena la nota . Si bien es cierto que la mayoria de los lectores de esta pagina somos amantes de los autos sport Europeos , tambien es bueno resaltar todo lo bueno que aqui se hizo y, en este sentido , las COUPES de Turismo Carretera son una cabal muestra de lo que hablamos.
Por eso , creo que el diminutivo » coupecitas » lamentablemente lejos de ser un apelativo » cariñoso «, es peyorativo . No imagino al rudo de Loeffel preguntandole a Bellavigna si ..» la coupecita » estaba lista para la Mar y Sierras ..y como el, Juan , Oscar , Fachini ,Manzano, Saigos , Ciani , Menditeguy ,Emiliozi, Alzaga ,Galbato ,Maneco, Pairetti,el mismo Meunier que aqui se menciona ( primer auto en superar los 200 km/h en ruta )y tantos otros que se sentaban en esos bolidos, sin tantas historias sobre si llueve , si no , si se va de trompa , de cola o del todo . Por lo tanto ,sugiero, llamemos a estos autos por su nombre y demosle el realce que merecen .
GRAHAM 30
Epoca gloriosa de nuestro automovilismo local.
Un par de datos para agregar:
Marcos Ciani, si bien se identificó deportivamente con Venado Tuerto, adonde vivió desde la infancia hasta su muerte en 2006, había nacido en Rufino.
Otro piloto notable de esos años, también venadense y también muerto en una carrera (2 Océanos 1965) fue Raimundo Caparrós (cuyo hijo Edgardo supo también brillar en el TC moderno a fines de los 80 con una cupé Dodge y hoy despunta el vicio en TC Histórico).
Un dato final no demasiado conocido sobre los chasis Meunier y Ciani. Allá por 1962, Marcos había decidido a cambiar de monta, pasando de Chevrolet a Dodge, por cuestiones de apoyo oficial y otros temas comerciales.
Había llegado a armar una nueva cupé Chevrolet con chasis Meunier para reemplazar al glorioso «Sapito» (ganador entre varias carreras del GP de 1957 y ya vendido a los hermanos Valdrés de Carlos Casares). Justo pasó por Venado Juan Manuel Fangio a visitarlo y cuando vio la cupé Chevrolet en el taller se la compró de inmediato para un «muchacho que estaba ayudando». El muchacho era nada menos que Juan Manuel Bordeu, y esa cupé se convirtió en la famosa «Coloradita» ganadora del Campeonato de TC de 1966.
Duetto
¿De donde saca alfaman que «los lectores de esta pagina somos amantes de los autos sport Europeos?
ALTA PERF0RMANCE
Hermoso auto. Una lastima (mamarracho) ver la «cupecitas de ayer» con llantas Spina o similares. Si fuese mia, le pondria las ruedas 16 de epoca.
Para los amantes del TC recomiendo la sig. pag.:
http://www.historiatc.com.ar/
Alli podran ver el TC de antes y unos Torino`s soñados.
pinco
Excelente nota Diego,provoco muy buenos y jugosos comentarios,felicitaciones
Saludos de pinco
angel meunier
Me adhiero al comentario de Duetto.
Copete de nota de la revista Velocidad cuando gana en Necochea, «Los angeles tienen alas y Meunier que es un angel se las puso al Chevrolet. Conservo esa revista.
angel meunier
Sin interés de polemizar, Meunier en sus chasis usaba la suspensión independiente de los años 39 en adelante, creo que no mas del 51. Si la foto no me engaña recurrieron a un falso chasis de Chevy con suspensión y todo.
No obstante el trabajo es espectacular, siento una sana envidia.
Lucasg
Recién charlando con mi padre me contaba que su primer auto, un Valiant IV GT, se lo compró a Marcos Ciani, amigo de mi abuelo que vivía en Santa Isabel. El auto tenía llantas ligeramente desplazadas y cubierta más anchas, y el motor no tan ligeramente envenenado.
Conociendo cómo manejaba mi padre, es un milagro que haya llegado a engendrarnos si manejaba como manejaba autos como los que manejaba…
Muchas gracias a todos por la información, abrazo.