Regando mi jardín

La velada de festejos por el éxito de nuestra primer presentación y posterior aprobación del modelo que estamos diseñando, terminó con una tremenda cena ofrecida por los jefes, quienes honorando nuestro trabajo, nos deleitaron con todo tipo de “exquiciteses” como hígado de burro, sopa de paloma, raíces, y bifecitos, también de burro (menos mal que […]

La velada de festejos por el éxito de nuestra primer presentación y posterior aprobación del modelo que estamos diseñando, terminó con una tremenda cena ofrecida por los jefes, quienes honorando nuestro trabajo, nos deleitaron con todo tipo de “exquiciteses” como hígado de burro, sopa de paloma, raíces, y bifecitos, también de burro (menos mal que no había salame…).

Por ahora les dejo una instantánea del último jardín que regué. Es tan chiquito, que entra en cualquier receptáculo. Como verán, a falta de espacio, los orientales se las rebuscan para plantar donde sea, y que mejor lugar que este para asegurarse el constante y fluido riego tan necesario para las pobres plantitas como el alimento para nuestros cuerpos.

La cantidad de Tsing Tao ingeridas durante los festejos, no me permitió ver con claridad si el jardín era artificial o natural, detalle a esta altura poco importante. Pasado mañana arrancamos en minivacaciones hacia Beijing, en donde espero dar con algún clásico, porque hasta ahora… Nada.

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