Qué es la automobilia

¿Qué es la automobilia? ¿Qué incluye el término?  No lo se con precisión pero seguramente venga de la palabra Memorabilia, que se utiliza para denominar objetos de colección sobre algún tema o actividad. Por lo tanto la automobilia podría estar comprendida por todos aquellos objetos coleccionables relacionados con el automóvil. Seguramente los orígenes del coleccionismo […]


¿Qué es la automobilia? ¿Qué incluye el término?  No lo se con precisión pero seguramente venga de la palabra Memorabilia, que se utiliza para denominar objetos de colección sobre algún tema o actividad. Por lo tanto la automobilia podría estar comprendida por todos aquellos objetos coleccionables relacionados con el automóvil.
Seguramente los orígenes del coleccionismo automotriz vengan de Inglaterra y en sus inicios hayan sido las mascotas de radiador, trofeos de carreras y piezas de mucho valor.

Hoy los límites de la automobilia son interminables ya que hay todo tipo cosas que se pueden comprar y coleccionar y salvo que el sujeto en cuestión tenga cotos a la hora de comprar, puede enloquecer adquiriendo cosas y hasta padecer el síndrome de los hermanos Schlumpf, patología que me auto detecté hace pocos años en Rétromobile.

Amigos, ¡no se cura! y el límite no es el dinero ya que también se pueden obtener coleccionables a cambio de otras cosas.

Para marcar un poco los alcances de la automobilia les cuento que he comprado desde un compresor de Michelin original hasta una postal con foto de Villoresi en motoneta en la que se lee “Gigi Villoresi: Presidente del Comitatto Internazionale de Motonetta Vespa”.

A los más chicos les recomiendo pónganle limite a sus colecciones y a los más grandes les aviso que organizo un autojumble en mi garage el 5 y 6 de marzo. Habrá novedades, ¡pero la postal no la vendo!.

Finalmente, creo que el límite de la automobilia puede ser ir al autojumble con tu mujer que en cuanto tocás un relojito viejo dispara: ¿para qué vas a comprar esa porquería?

Esta nota se la dedico especialmente a Lao, Manuel y Valeria y a mí.

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