¡Abuela, volvió el tren!
En la pequeña población de Vagues, a 5 km de San Antonio de Areco, en la provincia de Buenos Aires, hace algunas semanas, los vecinos pudieron divisar en el cielo una columna de humo que crecía lentamente. Algo estaba ocurriendo en la vieja estación. Una agrupación de entusiastas ferroviarios e historiadores, los Amigos del Ramal […]
En la pequeña población de Vagues, a 5 km de San Antonio de Areco, en la provincia de Buenos Aires, hace algunas semanas, los vecinos pudieron divisar en el cielo una columna de humo que crecía lentamente. Algo estaba ocurriendo en la vieja estación.
Una agrupación de entusiastas ferroviarios e historiadores, los Amigos del Ramal Victoria – Pergamino (www.facebook.com/AARVP), presentaron una locomotora Orenstein & Koppel Nº 12027 categoría 060 de 1928. Recientemente fue restaurada por un grupo de especialistas del vapor y nuevamente volvió a posarse sobre el tendido férreo. Pasaron muchas décadas desde que la O&K dejó de resoplar vapor y su destino parecía ser inevitablemente la degradación natural en un olvidado terreno baldío. Un día un coleccionista amante del buen óxido la encontró y decidió rescatarla.
La jornada comenzó a media mañana en una carpa montada especialmente para esta máquina a unos 400 metros de la estación. La familia Parodi (Leonardo y su padre Jorge, responsables de la restauración) recibía allí a los amigos y a todo aquel que quisiera acercarse a admirar la máquina.
La caldera se fue calentando lentamente a fuego de leña como se hacía originalmente y hubo que esperar a que el manómetro marcara la presión necesaria para poder mover el monstruo. Para que eso sucediera faltaban algunas horas. Leo mientras tanto le iba explicando con mucha paciencia a la gente que iba llegando como funcionaba un mecanismo a vapor y como se las había ingeniado para restaurar la locomotora.
Lo que más le costó fue investigar al detalle el modelo de la máquina y conseguir todas las partes que faltaban. En este caso la mayoría era todo lo de bronce. En muchas oportunidades se pudieron conseguir estos faltantes pero en otras hubo que recrearlos a partir de modelos copiados de fotografías. Muchos paneles de acero fueron reemplazados y se tuvieron que volver a colocar una cantidad impresionante de remaches. Todo gracias a la hábil mano de Leo. El trabajo duró algunos años pero el dueño de la locomotora, que financió la restauración, nunca se rindió y finalmente pudo presentarla en funcionamiento sobre rodillos en Autoclásica. Eso fue hace dos años y ahora volvía a las vías.
Cerca del mediodía la concurrencia era importante. El edificio de la estación ahora se convirtió en un interesantísimo museo muy bien diseñado y con muy buen contenido. La parrilla iba tomando la misma temperatura de la caldera y la gente se interesaba más en los pecados de la carne que en las maravillas del vapor. Mientras tanto en la estación dos parrilleros de profesión iban despachando los sándwiches de chorizo y vacío a la audiencia que se impacientaba. El cusquerío de Areco estaba en su gloria.
A eso de las 14:00 el silbato rompió la armonía y la modorra. La presión había llegado al punto necesario. La gente se fue acercando y las vallas se abrieron paso. La enorme locomotora comenzó a avanzar lentamente. A medida que se acercaba a la estación la gente iba aumentando los aplausos. Después de muchos años una locomotora volvía a parar en la estación de Vagues y los que supieron vivir el tren lo recordaron con gran emoción. Corrieron algunas lágrimas. Hubo una parada en el andén y luego continuó su marcha hasta donde las vías se lo permitieron. Los Amigos del Ramal Victoria – Pergamino están haciendo un trabajo de hormiga recuperando las vías muertas para que el tren en algún momento pueda llegar hasta San Antonio de Areco. La fiesta siguió toda la tarde con música en vivo y la locomotora yendo y viniendo por ese tramo llevando a todo aquel que quisiera vivir la propulsión a vapor bajo sus pies.
El tren va a continuar en la estación de Vagues y posiblemente va a tener salidas programadas durante varios fines de semana, pero para estar más seguro es recomendable averiguar antes de ir.
Cada vez se escucha a más gente decir que el futuro es la tecnología del vapor de última generación. Algunos mientras tanto se entretienen con las máquinas del pasado.
Fotos: Santiago Sánchez Ortega




















