Pequeñeces
Raras proporciones de estas pick-up de bolsillo, tan en boga allá por los setenta en el Mediterráneo. Grecia es el país donde más se vieron, ya que al no tener industria, necesitaban importar estos vehículos de donde sea para cubrir las necesidades de los agricultores locales. Estaban protegidos por el régimen “ΑΓΡΟΤΙΚΟ”(agrotikó), y no hace […]
Raras proporciones de estas pick-up de bolsillo, tan en boga allá por los setenta en el Mediterráneo. Grecia es el país donde más se vieron, ya que al no tener industria, necesitaban importar estos vehículos de donde sea para cubrir las necesidades de los agricultores locales.
Estaban protegidos por el régimen “ΑΓΡΟΤΙΚΟ”(agrotikó), y no hace falta ser Mariano Grondona para descubrir la etimología del vocablo. Estas simpáticas jibarizaciones del vehículo de carga americano por excelencia fueron (y son), decorado de referencia en cada paisaje rural de este convulsionado país del sur de Europa.
Aquí va una Datsun de caja larga, poco común por su gran tamaño, y que no la hacía muy popular entre los habitantes de las estrechas calles de los pueblos, aunque su ventaja se dejaba ver a la hora de cargarla. El extremo opuesto del abanico, está ensayado en las líneas de esta Toyota 1000 c.c. que encontré descansando en la puerta de la casa de su dueño, luego de tantos años de esfuerzo en los rocosos campos de la zona de Dafni.
La Mazda, también de 1000 c.c., estaba en Amaliada, la ciudad olvidada, tomando sol en un baldío a la espera de que alguien la ponga en marcha y la saque a pasear un rato. Lo interesante de estas reproducciones, es que son verdaderos automóviles con caja de carga. No se había desarrollado todavía un lenguaje específico para vehículos de este tipo, es decir, pasarruedas grandes, trompas orgullosas, y demás clichés de género. Simplemente imitaban el estilo de un auto, y a este le adosaban un espacio de carga.
Sin ser un paradigma de estilo, estos vehículos quedan como el primer experimento de down size de género, y representan el puntapié inicial de las llamadas pick-ups compactas que luego los americanos adoptaron en los años ochenta, siendo la Ford Ranger uno de los ejemplos más ilustrativos de la subespecie en cuestión.
Con los años y las bonanzas económicas, estas pick-up fueron creciendo hasta cargarse de cromo y kilos, llegando a lo que son hoy en día: casi tan gordas como las del segmento superior, a las que fueron suavemente desplazando del paisaje rural con el correr de los años.







