A 100 años de los 200 km/h
Diego Speratti - 12/11/2009
Lo que podría ser algo casi casi cotidiano hoy (sobre todo para los alemanes que utilizan las autobahns), hace un siglo requería del inconmensurable valor de unos pocos hombres que se animaron a construir un auto de récords y otros hombres, todavía más difíciles de encontrar, que tuvieron agallas para llevar a un vehículo de cuatro ruedas a velocidades impensadas para la época.
Se cumple por estos días nada menos que un siglo desde que el hombre superó los 200 km/h. Fue exactamente el 8 de noviembre de 1909 cuando un Benz de 200 caballos se convirtió en el primer auto en superar la mítica barrera. No sólo eso, con aquella marca conseguía una velocidad mayor a cualquiera que haya alcanzado un aeroplano o ferrocarril en aquel momento.
Este auto, bautizado Lightning-Benz, fue especialmente diseñado para batir récords por la compañía de Karl Benz y Gottlieb Daimler. Su motor tenía una capacidad cúbica de 21.5 litros y entregaba 197 caballos a sólo 1.600 vueltas, suficientes atributos para intentar ganarse todos los titulares de los diarios alrededor del mundo por sus inquietudes velocistas.
Para construirlo se partió de la base del auto de Gran Prix de la empresa por entonces, que entregaba 150 caballos. Como esto no era suficiente para batir récords se aumentó el desplazamiento hasta aquellos 21.500 c.c., una cilindrada que no volvería a tener ni por cerca ningún motor de carreras o de récords de Benz, Daimler ni la posterior Daimler-Benz. ¡Y eso repartido en apenas cuatro cilindros!
Un día el curioso aparato vio la luz y demostró que estaba para cosas mayores nomás lo pusieron en pista. En su primera competencia, un desafío sobre una recta de un kilómetro de longitud en Frankfurt, Fritz Erle se llevó la victoria con un promedio de velocidad de 159.3 km/h en su paso con partida lanzada.
Uno de los destinos previstos para que el Lightning-Benz volara bajito nuevamente fue Brooklands, recordada como la madre de todas las pistas de carrera para autos y motocicletas, ya que fue la primera construida para tal fin. Allí se celebraron competencias e intentos de récords de velocidad entre 1907 y 1939. Hoy sólo quedan algunas ruinas que nos recuerdan el pasado glorioso de este circuito.
El piloto Victor Hémery fue el encargado de guiarlo en el peraltado inglés. Nacido en Brest, Francia, en noviembre de 1876, y con un pasado como mecánico de la Leon Bollé en el tramo final del siglo XIX, Hémery se unió a la compañía Benz como piloto oficial en 1907 y al año siguiente resultó vencedor de la carrera San Petersburgo-Moscú y escolta del Gran Premio de Francia en la misma temporada.
Hombre y máquina conseguirían aquel recordado 8 de noviembre bajo cielo británico cinco récords mundiales. Dos de esas marcas fueron de velocidad máxima consiguiendo recorrer media milla lanzada a 205.666 km/h, y pudiendo completar un kilómetro a 202.648 km/h.
Las restantes tres fueron marcas de aceleración con partida detenida, completando un kilómetro en 31.32 segundos, la media milla en 25.56 s y la milla en 41.26 s, marcas que a todas luces sonaban inalcanzables hasta instantes antes de esta gesta.
Luego de aquel día el Lightning-Benz no recibió ningún tipo de indulto y volvió a los talleres de Benz para seguir desarrollándose con vistas a romper sus propias marcas y convertirse en un auténtico caza récords.
Después de visitar los circuitos más veloces de aquel momento en Europa, el continente le quedó chico y cruzó el océano vestido con una nueva carrocería.
Fue así que casi un año y medio después, en abril de 1911, Bob Burman manejó el rebautizado Blitzen-Benz en las arenas de Daytona Beach, en Estados Unidos, consiguiendo una velocidad de 225.7 para completar la milla y de 228.1 km/h para el kilómetro lanzado, una marca a la que numerosos intentos de otros bólidos jamás pudieron llegar en los años sucesivos y que se mantendría imbatible hasta el año 1919.
Categorías: CrónicasFecha: 12/11/2009
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Lo leí el otro día. Este auto batió el récord a fines de 1909 y en 1910 estuvo en Buenos Aires, exhibido en la Gran Exposición Internacional de Ferrocarriles y Transportes Terrestres!!!
En el mismo pabellón dedicado al automóvil estuvo un Itala 35 HP que participó en el raid París-Pekín de 1907.