Larga vida a Alvis

Alvis, uno de los constructores más innovadores de los años treinta, está listo para retornar al negocio en el siglo XXI, con la propiedad de la marca formalmente transferida ahora a Red Triangle, la compañía que ha estado proveyendo de partes, mantenimiento y tareas de restauración a los propietarios de Alvis por los últimos 40 […]

Alvis, uno de los constructores más innovadores de los años treinta, está listo para retornar al negocio en el siglo XXI, con la propiedad de la marca formalmente transferida ahora a Red Triangle, la compañía que ha estado proveyendo de partes, mantenimiento y tareas de restauración a los propietarios de Alvis por los últimos 40 años (www.redtriangle.co.uk).

Fue justamente Red Triangle la responsable de que la historia de Alvis se siguiera escribiendo por las últimas cuatro décadas. En 1968, cuando la producción de los autos de calle fue discontinuada, Red Triangle se estableció, conformada por ex operarios de la marca, quienes recibieron ayuda de la propia Alvis para consolidar el proyecto.

Muchos de los empleados originales de Alvis fueron a parar a Red Triangle e, incluso, hasta el día de hoy sigue trabajando allí el técnico que armó los últimos cien motores para el modelo TF21, a mediados de los sesentas. Este fiel hombre se ocupa en la actualidad del entrenamiento de los recién ingresados a la compañía.

Red Triangle (su nombre tiene una obvia referencia al logo de Alvis) se convirtió desde su creación en el seguro custodio de todos los dibujos originales de los distintos modelos de Alvis, los planos y numerosos documentos. Se cree que es un caso único en el mundo del coleccionismo en que una compañía que puede proveer partes originales, a través de un sistema de entrega por correo, también ofrezca procesar un record histórico completo de cada uno de los vehículos producidos originalmente, con la documentación más completa de cada uno de ellos lista para ser enviada a sus fieles clientes.

Con la transferencia legal de los derechos de Alvis Cars, Red Triangle ha formado una nueva compañía llamada The Alvis Car Company Limited.

Alan Stote, el propietario de Red Triangle desde hace 16 años, y responsable de la formación de la nueva companía dijo al respecto: “estos son tiempos de gloria para Alvis y sus seguidores, pero nuestro objetivo primordial es generar un modelo de negocio sustentable que nos permita seguir construyendo la historia de la marca de aquí en adelante. Nuestra filosofía será mantener la esencia de la marca a partir de la reintroducción de algunos modelos originales seleccionados, hechos completamente a nuevo, y hacer que Red Triangle siga expandiéndose en el soporte técnico, de reparaciones y restauraciones para los propietarios de Alvis en el mundo entero”.

Haciendo un breve ejercicio de memoria, Alvis se caracterizó históricamente por ser una compañía de verdadera ingeniería automotriz. Absolutamente todo, desde la concepción de los prototipos hasta la construcción de los chasis o el desarrollo de los motores lo realizaba la propia compañía, todo complementado por una gama de carrocerías muy elegantes diseñadas por los carroceros más renombrados del momento.

Apretando el botón rewind, su línea de tiempo nos remonta a 1920, cuando T.G. John comenzó a fabricar autos Alvis en Coventry, con carrocerías provistas por las firmas Cross & Ellis y Carbodies.

En 1925 un Alvis con compresor y tracción en las ruedas delanteras consiguió completar una vuelta en el circuito peraltado de Brooklands a 167 km/h, y un año después desarrolló y puso en pista al primer auto de Grand Prix con motor ocho en línea y tracción delantera.

En 1928 aquellas experiencias sirvieron para presentar el primer auto de producción con tracción delantera. Cinco años después Alvis también era la marca pionera en diseñar una caja con todas sus velocidades sincronizadas y dentro de los constructores británicos, la primera en adoptar una suspensión delantera independiente.

En tiempos de guerra, Alvis controló 21 fábricas “fantasmas” que se encargaban de producir motores de aviación para los aviones de combate de la Royal Air Force.

Ya en la década del cincuenta, Alec Issigonis se sumó al equipo técnico de la marca, para desarrollar en 1952 un prototipo de motor V8 de 3,5 litros de cilindrada. En 1959 Alvis volvió a hacer historia y mostrar su versatilidad industrial al equipar con sus motores Leonides al hovercraft SR.N 1 que cruzó el Canal de la Mancha.

Los últimos años de Alvis estuvieron marcados por la fusión con Rover en 1965 y el cese de producción dos años después de sus automóviles, luego de 47 años de actividad en los que terminó alrededor de 22.000 unidades contando todos sus modelos

Y la historia continuará escribiéndose.

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