Grand Prix City Bell 2015: se fue la segunda
En la nutrida agenda de eventos de estas semanas en el Río de la Plata, el Club Autos Clásicos Sport de City Bell propuso para el fin de semana del 28 y 29 de marzo la segunda edición del Gran Prix City Bell. Este club, fundado apenas en el 2014, cuenta con varios integrantes que […]
En la nutrida agenda de eventos de estas semanas en el Río de la Plata, el Club Autos Clásicos Sport de City Bell propuso para el fin de semana del 28 y 29 de marzo la segunda edición del Gran Prix City Bell.
Este club, fundado apenas en el 2014, cuenta con varios integrantes que participan asiduamente en otros eventos de autos históricos y ese know-how lo trasladaron a este joven y bien organizado evento, dividido en dos jornadas.
El sábado por la mañana la convocatoria se realizó en pleno centro de City Bell, donde los autos estuvieron en exhibición para que los disfrutaran los dueños, el resto de participantes y los visitantes a esta bonita zona comercial de los suburbios platenses.
Cerca de cuarenta autos estuvieron en exhibición allí, mientras sus propietarios eran invitados a desayunar y acreditarse en el café contiguo. La avanzada de MG sports (J2, TC, A y B), los Morgan 4/4, una BMW con sidecar y el VW Schimmwagen anfibio estuvieron entre algunos de los más admirados por familias completas que se sorprendían por los autos en exhibición y el buen clima que rodea a este Grand Prix.
El plan continuó hacia el mediodía con un desfile por las calles de la «ciudad campana» con destino final al Batallón de Comunicaciones 601, lo que alguna vez fue el casco de estancia de la familia Bell, donde se realizó el almuerzo y las pruebas de habilidad conductiva.
El domingo la concentración fue nuevamente en la zona comercial de la centenaria City Bell (frente al hotel sede), para desayunar y largar la prueba de regularidad de unos 40 km rodeando el Parque Pereyra Iraola. El punto final fue otra vez el Batallón 601, donde los esperaba un almuerzo, entrega de premios y homenajes, como el que recibió «Juancho» Garbarini, constructor de más de 1.800 unidades del Buggy Puelche, con dos de esos ejemplares presentes en el evento.
RTV acompañó la muestra estática del sábado y las pruebas de habilidad conductiva posteriores. Guarecidos bajo las sombras de unos añosos paraísos, un regimiento de empanadas y brochettes completaron, en esa primera jornada, el tanque del batallón de participantes y acompañantes.
A la hora de los postres comenzaron las pruebas de habilidad conductiva, propuestas como desafío de a dos autos por vez, que largaban a la par y recorrían dos circuitos tipo espejo. Cada uno de los autos completaba una vuelta a cada uno de los circuitos y la suma de los dos tiempos servía para definir las clasificaciones finales.
Fue el momento para disfrutar en acción al MG J2 de Horacio Echave, duelos parejos como el de los dos VW Escarabajo, desiguales como el del Ford T contra el Schwimmwagen, climáticos como el del DKW contra el Austin Seven, contemporáneos como el del Chrysler 1931 vs el Hupmobile 1927 o bizarros como el de un Hillman Ten con motor Dodge (y diferencial, y frenos a disco, etc…) contra una Ford F250 Heavy Duty del largo de un portaaviones, uno de los protagonistas de la exhibición de vehículos militares que organizaron en el batallón para agasajar a los visitantes.
Todos, a su manera, se divirtieron y prometieron estar el año pendientes de cuando suenen las campanas para anunciar la tercera edición del Grand Prix City Bell.





















