Lo mejor de La Gran Carrera

Hace rato perdió la cuenta de los kilómetros que lleva recorridos y las fotos disparadas. Son muchos millones en cualquiera de los dos casos, y no para de sumar. Este fin de semana el fotógrafo más grande y más pequeño (en tamaño) que han dado las fértiles tierras de La Carlota, Córdoba, estuvo en La […]

Hace rato perdió la cuenta de los kilómetros que lleva recorridos y las fotos disparadas. Son muchos millones en cualquiera de los dos casos, y no para de sumar.

Este fin de semana el fotógrafo más grande y más pequeño (en tamaño) que han dado las fértiles tierras de La Carlota, Córdoba, estuvo en La Gran Carrera Salta-Jujuy y al regreso nos compartió estas fotos y algunas impresiones del evento:

«En tres días de competencia se recorren alrededor de 1.200 km. Uno de los tramos que más me gustó fue el de la Cuesta de Lipán. Por allí me encontré al Triumph TR3 de Martorell padre e hijo, a un pelotón conformado por un Mini, un Alfa Romeo Giulia GT y un Chevrolet Corvette. También a un Triumph Spitfire que fotografié subido al cerro.

Lo que más valoraron los participantes fueron los paisajes del NOA y los lugares visitados en las provincias de Salta y Jujuy. Este MG B pasa por un otoñal camino dentro de una estancia en San Lorenzo, en la primera de las provincias.

Participaron 60 autos, y pocos de ellos fueron clásicos extraordinarios. Entre los más curiosos estuvieron los “specials” de la familia Iriarte. El Amilcar Tank lo corrieron Cato Iriarte y Marcelo Jurvillier y aquí se interponen con la fantástica escenografía de Salinas Grandes, en Jujuy.

Rodolfo Iriarte llevó su Talbot London, auto que tuvo numerosos problemas mecánicos (¿habrá sido por el agua del Arroyo Santa Bárbara, en la Quebrada de Cafayate?). Invitó a Santi Sánchez Ortega a acompañarlo y a pesar de los caprichos de los metales, no claudicaron y llegaron a la meta. Los premiaron con el trofeo al Espíritu Deportivo.

La Quebrada de Humahuaca jujeña es otro de los rincones imperdibles del Noroeste. La hoja de ruta, por suerte, estipulaba visitarla, y este Jaguar XK 120 embellece aún más el clásico paisaje».

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