Sorpresas te da Pegaso
Diego Speratti - 16/06/2010Cada quien tiene su/s modelo/s o marca/s de auto/s favorito/s. Y conseguir todo el material posible sobre el o ellos, en forma de revistas, libros, folletos, manuales, fotos, ilustraciones, maquetas, merchandising, etc., es una búsqueda generalizada en el mundo del coleccionismo.
Esta caza indiscriminada de objetos relacionados, a veces tiene el fin de acompañar a algún auto de “carne y hueso” que habite la colección del comprador compulsivo de memorabilia que vive en cada uno de nosotros.
Hay quienes incluso consiguen armar un verdadero “prontuario” de su auto en base a las facturas de compra, las bitácoras de mantenimiento o completos informes de las reparaciones; todo acompañado por documentos gráficos que muestren las diferentes etapas en la vida del auto.
El Pegaso Z-102 Touring (click aquí) llegó a estos puertos acompañado, como casi todos los autos de abolengo, por su valiosa carpeta con documentación. La factura de compra original, hecha a nombre de Juan Coma-Cros y Cazes, con domicilio en Calatrava 18, Barcelona, es quizá, el documento más valioso de todos, ya que marca el inicio de una relación que perduró hasta pocos meses atrás entre este auto en particular, la misma familia y la ciudad catalana donde un día vio la luz.
Las hojas, encabezadas por un membrete de la Empresa Nacional de Autocamiones (ENASA), fabricante de los camiones y los automóviles Pegaso, dan cuenta que el señor Coma-Cros adquirió su automóvil el 19 de septiembre de 1953. La descripción del bien adquirido tiene poco desperdicio:
“Por un turismo rápido Pegaso Z-102, con carrocería berlineta, construcción ultraligera, para empleo a altas velocidades, acabado de piel y accesorios normales. No de Motor 0102.017.0143. Número de chasis 0102.150.0143”, se lee en la primera parte.
Este ítem cuenta en la factura por 437.000 pesetas, pero así no satisfizo los “caprichos” del señor Coma-Cros ya que decidió agregarle “5 cubiertas y cámaras nacional Pirelli 6.00 x 16 pulgadas” por 4.485 pesetas”, y algunos otros suplementos, a saber: “encendido por magneto Bosch ($8.000), 5 llantas extraligeras en dural ($5.000), equipo de acondicionamiento aire y calefacción ($3.000) y un suplemento por la carrocería Touring y los derechos aduaneros de importación de esta desde Italia por 40.000 pesetas”. El total por la compra fue de 497.485 pesetas de aquella época.
Estas facturas de compra las fotografiamos junto al auto, lo mismo que al «Manual de Instrucciones y Entretenimiento» (sic), que tiene el nombre del único propietario hasta su llegada a Argentina, gofrado en sus hojas.
Cuando terminó la jornada fotográfica, ya de regreso en la “cueva” y con afán de seguir leyendo y aprendiendo sobre esta imponente berlinetta, me puse a buscar todo el material sobre Pegaso en el archivo familiar. Eureka!, dos folletos del Z-102/103 con el sello de “Archivo Horacio Speratti” (mi viejo) me estaban esperando.
El más antiguo de ellos (c. 1952) es un folleto de 8 páginas ilustrado tanto en su portada como en el interior por los modelos carrozados por la propia ENASA, los primeros de todos.
La declaración de principios sobre este modelo la encontramos en el primer párrafo: “Hemos creado el Pegaso 102 para los que aman como nosotros, tanto la carretera como la velocidad, la técnica y la mecánica en equilibrio de conjunto, sin hipertrofia, sin deformaciones monstruosas ni concesiones en perjuicio de los elementos esenciales de la comodidad”.
En las siguientes páginas hay ilustraciones sobre las variantes de carrocería, transparencias técnicas, fotos de motor e interior, una completa ficha técnica y en la última página imágenes industriales de ENASA.
El folleto más actual (c. 1956) es de 4 páginas y refleja los últimos tiempos de producción de automóviles Pegaso, con el Z-103 como protagonista en un dibujo de una coupé en la “tapa”, fotos de las diferentes versiones agrupadas en la doble página central y otra ficha técnica en la contratapa.
Estos dos folletos, impresos por Seix & Barral en Barcelona, recorrieron hace más de medio siglo el mismo camino que este año realizó el Z-102 s/n 0102.150.143, y están felices por el rencuentro, dispuestos, cuando el propietario lo requiera, a reunirse con el auto para cualquier exhibición.
Fotos: Miguel Tillous y D.S.
Categorías: AutomobiliaFecha: 16/06/2010
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Diego, un excelente documento histórico con un incalculable valor familiar. Me interesa remarcar donde transcribís la frase “para su empleo a altas velocidades”.
Una época en donde no exsistía un estado como el actual en Inglaterra que constantemente te dice lo que debes hacer o no (Nanny state, como lo llaman) y en donde la velocidad y el disfrute de muchas actividades dinámicas están vistas como pecaminosas e irresponsables.
No vamos a encontrar publicidades que instiguen a manejar a gran velocidad hoy día, pero si, que quieran venderte un fenomenal Audi RS4 Avant para toda la familia. Un ejemplo sobre la cínica cultura que vivimos en este siglo XXI.
Mariana
Cuanta historia, muy buena nota, hermosas fotos, increíble el estado de conservación de estos folletos!!